viernes, 17 de noviembre de 2017

El victimismo y el nacionalismo; sin víctimas no hay nación

No se sabe si es que estos tipos son tontos o si es que nos toman por tontos.
Ahora resulta que están queriendo ocultar toda su ineficacia, toda su imprevisión, toda su incapacidad e incluso toda su estupidez, reinterpretando lo que sucedió y por qué no pudieron formar un estado después de declarar la independencia. Resulta que no es que ellos no tuvieran nada preparado ni previsto. La última es la salida de esta Marta Rovira ¿de verdad se creía que iban a dejar, sin más que se independizara Cataluña? ¿no tendrían que haber previsto que el ejército iría a intervenir? ¿no tendrían que haber dado eso por descontado?
Ellos insisten una y otra vez en su buenismo, creyendo que simplemente por ser bona gent se les iba a dejar hacer sin más todo el daño que han hecho ¿Acaso no tenían que haber calculado el riesgo y haber pensado que eso tendría que pasar?
Incluso la admirada secesión de Eslovenia, con el 95 por ciento de los resultados favorables a la independencia en referéndum (algo con lo que ellos no podían ni soñar y que ahora reconocen, como si antes no lo supieran, que ni siquiera la mitad de los catalanes deseaban la independencia) tuvo diez días de guerra y bombardeos (y habrían sido muchos más si Croacia no se hubiera puesto en medio)
Y luego sale otra vez con lo del franquismo ¡Ya está bien! ¡Estoy hasta las narices ya del victimismo! ¡Ya es vomitivo! Que digan cuántos estados del mundo hubieran dejado a una parte de su territorio separarse unilateralmente, incumpliendo las disposiciones de sus tribunales constitucionales, sin hacer intervenir al ejército.


Supongo que en algún momento pensaron que podrían separarse como lo hicieron Chequia y Eslovaquia, con una especie de acuerdo entre caballeros, entre ladrones caballeros, en un momento en el que PP se ve más o menos acogotado por la Gurtel, pensaron que si nos separamos quedamos tan ricamente, vosotros robáis allí, nosotros aquí con nuestro 3% y nadie se hace daño; no tuvieron en cuenta que Checoslovaquia era un estado que había pasado los últimos cincuenta años de su corta existencia bajo un régimen comunista donde los acuerdos entre la élite política sin contar con la gente eran posibles, pero que ese acuerdo, 25 años de democracia después para ellos, 40 para España, hoy no sería posible ni en Checoslovaquia.
Pero una vez que Rajoy y Cospedal no solo no aceptaron el acuerdo sino que siguieron ganando elecciones, estaba claro que iba a pasar lo que pasó, que todas sus maniobras tan descaradas servirían para ocultar los alegatos de la fiscalía en un periodo en el que se estaba celebrando la vista oral del juicio; se han permitido afirmar que no se sabe quiénes son los M. Rajoy y D. Cospedal que aparecen en los papeles de Bárcenas y nadie ha dicho nada ¿De verdad no se daban cuenta de que con su deriva fortalecían al gobierno? ¿Cuándo creyeron que podrían separarse unilateralmente de España sin que el gobierno ni el ejército hicieran nada para impedirlo?
Es completamente imposible que lo pensaran; más bien creo que ellos pensaron que los funcionarios al día siguiente de la declaración se negarían a obedecer a las autoridades, el tráfico sería cortado (esto fue lo único que pasó) los mossos tratarían de expulsar a la policía española de Cataluña, los obreros cerrarían las fábricas y de ese modo obligarían al ejército español a intervenir; creyeron que podrían llevar la situación a un estado más o menos parecido al que se dio en Kosovo y ahí sí que el mundo se pondría de su parte y la OTAN impondría la secesión; era su única, insisto, su única posibilidad y ahí se entiende ahora lo que ha dicho Tardá en el sentido de que serían ya independientes si lo fuera una mayoría de los catalanes lo suficientemente amplia y lo suficientemente decidida. Pero, me temo que el catalán medio tiene más que perder que el albanokosovar medio.

lunes, 9 de octubre de 2017

1990, Jordi Pujol crea la ruta del nacionalismo

Josep Antich Valero, el hoy director de La Vanguardia, denunciaba hace 23 años en ‘El País’ al proyecto soberanista que defiende hoy en ‘La Vanguardia’.En un artículo publicado en ‘El País’ el 28 de octubre de 1990, el hoy director del rotativo fundado por el españolísimo conde de Godó alertaba de que el Gobierno catalán tenía como estrategia la infiltración nacionalista en todos los ámbitos sociales y situaba a medios informativos, entidades financieras y la comunidad educativa como los objetivos de Convergència.El artículo constituye un calco de la ‘hoja de ruta’ recorrida por los nacionalistas desde entonces y la explicación del por qué hemos llegado a la situación actual, gracias sobre todo a la colaboración de la casta política española y de la propia Jefatura del Estado. Esto es de lo que nos advertía el ayer periodista Josep Antich hace 23 años:El Gobierno catalán debate desde hace un mes un documento que pretende ser el borrador del programa ideológico de Convergència Democràtica (CDC) para la próxima década, y que sirva de base para las elecciones autonómicas de 1992. La obsesión por inculcar el sentimiento nacionalista en la sociedad catalana, propiciando un férreo control en casi todos sus ámbitos -el documento propugna la infiltración de elementos nacionalistas en puestos clave de los medios de comunicación y de los sistemas financiero y educativo-, y las referencias a un ámbito geográfico -los Países Catalanes- que sobrepasa los límites del Principado, son algunos ejes del que viene a ser el Programa 2000 de los nacionalistas catalanes.El documento, de 20 folios de extensión, equipara Cataluña a los Países Catalanes -entendiendo estos como el área de influencia de las comunidades catalana, valenciana y parte de sureste francés-, y sostiene que Cataluña es una “nación europea emergente”, una “nación discriminada que no puede desarrollar libremente su potencial cultural y económico”.Desde esta perspectiva, los redactores del documento resaltan que la búsqueda de la soberanía hace imprescindible la “sensibilización ciudadana hacia el reforzamiento del alma social”, objetivo que persiguen las directrices dadas en el texto, entre las que se incluye la reforma del Estatut.El documento propugna la configuración de una sociedad catalana de claro corte conservador, en la que tengan vigencia “Ios valores cristianos” y en la que se fomenten las “fiestas populares, tradiciones, costumbres y trasfondo mítico”. Una sociedad a la que se debe sensibilizar sobre la “necesidad de tener más hijos para garantizar su personalidad colectiva”.ObjetivosPara cumplir sus objetivos, los ponentes no ocultan la necesidad de controlar a los educadores para que cumplan lo estipulado en la doctrina nacionalista. Se aboga, así, por “vigilar la composición de los tribunales de oposición” para todo el profesorado.Asimismo, se alienta a “reorganizar el cuerpo de inspectores de forma que vigilen la correcta cumplimentación de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza”. También se considera necesario “incidir en las asociaciones de padres”.La voluntad de dirigismo queda de nuevo patente en el apartado relativo a los medios de comunicación: hay que “introducir gente nacionalista (…) en todos los puestos claves de los medios de comunicación”. También se postula “incidir en la formación inicial y permanente de los periodistas y de los técnicos de comunicación para garantizar una preparación con conciencia nacional catalana”.El documento promueve la creación de organizaciones patronales, económicas y sindicales catalanas, y la conveniencia de diseñar “una estrategia para optar a los cargos directivos de las instituciones” financieras.De igual forma, se propugna “incidir sobre la administración de justicia y orden público con criterios nacionales”, y revisar los mecanismos de acceso y promoción del funcionariado.El Consell Executiu de la Generalitat ha abordado en las últimas semanas diferentes aspectos del documento y su presidente, Jordi Pujol, ha mantenido reuniones individuales con miembros de su Gobierno y con diferentes dirigentes de la coalición nacionalista. Pujol distribuyó un preborrador del documento a los miembros del Gobierno catalán al inicio de las vacaciones de verano de 1989 con el ruego de que lo leyeran y que, en septiembre, hicieran sus aportaciones.Notas de PujolPoco o casi nada se volvió a hablar del asunto en un año. Hace dos meses, Pujol repartió el documento, que tenía novedades. A diferencia de la ocasión anterior, el presidente de la Generalitat solicitó que las aportaciones al documento se hicieran llegar con rapidez y pidió a los consejeros que lo distribuyeran entre los secretarios generales de los departamentos para que abordaran conjuntamente aspectos que les corresponden y propusieran iniciativas.La génesis del documento se produce a partir de unas notas de Pujol. Aunque no tiene, aparte del presidente de la Generalítat otros padres, se sabe que han participado los consejeros Macià Alavedra (Economía), Joan Guitart (Educación), Joan Vallvé (Agricultura) y Josep Laporte (Sanidad), así como el secretario general de Convergència, Miquel Roca.

https://www.dolcacatalunya.com/2016/08/documento-prueba-jordi-pujol-diseno-pruses-1990/

https://drive.google.com/file/d/0B_GBidHkybxWSXBqY3FjT3V3c2M/view

https://elpais.com/diario/1990/10/28/espana/657068405_850215.html

martes, 3 de octubre de 2017

Rajoy debe dimitir

Copio aquí el texto de otra carta que acabo de enviar al director de El País.

Rajoy debe dimitir

Sr. Director:
Le envío esta carta pensando que lo que propone es algo que piensa la mayoría (al menos la mayoría de la gente de mi entorno) y que puede ser interesante para su publicación.
Tanto si decide publicarla como si no, reciba un cordial saludo:

Después de los sucesos del pasado domingo en Cataluña hay dos conclusiones que quedan, yo creo que meridianamente claras:
La primera es que el gobierno de Puigdemont debe dimitir y validar sus supuestos dos millones de votos a favor de la independencia con unas elecciones en condiciones democráticas.
La segunda es que Rajoy debe dimitir y convocar elecciones en España. La actuación de Rajoy ha sido entre inexistente y desastrosa y, sin querer quitar responsabilidad a la Generalitat, no se puede negar la culpa de Rajoy por habernos traído hasta donde estamos.
Primero dejó que el nacionalismo catalán ganara el discurso sin paliativos; al la exaltación nacionalista, sus manipulaciones de la historia y su victimismo, no hubo más respuesta española que la exaltada agresividad de la extrema derecha (recuerden a Évole diciéndole a Inda que su titulares eran una fábrica de independentistas).
Después perdió las elecciones en Cataluña; nadie le pedía que las ganara pero llevando como candidato a García Albiol (la persona que más rechazo genera en Cataluña) y no logrando establecer ni siquiera una alianza electoral con Ciudadanos, dejó el terreno libre para que los independentistas lograran el el Parlamento la mayoría absoluta.
En tercer lugar tampoco consiguió que el Parlamento catalán no consumara su golpe de estado del 6 de septiembre y, después, tampoco disolvió el Parlamento y convocó elecciones en Cataluña.
Nos dijo que no iba a haber referéndum en Cataluña y creímos que todo lo tendría preparado pero tampoco esto era verdad. Ante la evidencia de que había colegios, papeletas, urnas y multitudes de votantes, la respuesta fue la que hemos visto y que tanto nos avergüenza a todos los españoles (salvo, tal vez, a los fanáticos) y que ha deteriorado tanto nuestra imagen internacional hasta el punto de que, en vez de ser visto el separatismo como la voluntad de la parte más rica de España de poner una frontera para no tener que contribuir con sus impuestos a las partes más pobres, se ve al pueblo catalán como un pueblo oprimido.
"Deseo ver al pueblo catalán libre para que puedan perseguir sus sueños" me escribía el otro día un amigo uruguayo con el que estaba debatiendo; mi amigo bienintencionado no soñaba con una Europa (luego mundo) sin fronteras sino con una frontera que separe a Cataluña de la España de "beatos, de reyes sifilíticos y policías con tricornios dando porrazos" -esto escribió y esta es la imagen que hoy trasmitimos.
Vista esta cadena de fracasos y torpezas, sea cual sea el foro en el que se vaya a tratar de salir de la situación en la que nos encontramos, lo que está absolutamente claro es que Rajoy no puede ser nuestro interlocutor.

domingo, 1 de octubre de 2017

El procés como utopía

El procés como utopía

Se está oyendo mucho en estos días, casi se ha convertido en un lugar común, decir que la culpa de lo que está sucediendo en estos días en Cataluña la tiene la Generalitat y los partidos independentistas por su incumplimiento de la ley pero también Rajoy (es la famosa teoría del “choque de trenes”) por no haber querido, ni sabido, escuchar y dar una solución política al legítimo sentimiento catalán favorable masivamente al derecho a decidir. Según este punto de vista los sentimientos son libres, no delinquen y se han de respetar; Rajoy sería culpable de, con su inmovilismo y cerrazón, no haber sido capaz de dar una salida política a la realización de esos sentimientos expresados en las multitudinarias manifestaciones que se suceden año tras año en día de la Diada y en los partidos de fútbol del Barça etc...
Comencemos por el principio: los sentimientos son libres pero son manipulables y el sentimiento nacional es especialmente fácil de manipular y, en segundo lugar los sentimientos son respetables pero son juzgables; no todos los sentimientos son igualmente nobles y deseables.
Por supuesto que quien manipula sentimientos parte de un sentimiento base más o menos consciente y extendido al que dar forma y conciencia. Existe en Cataluña desde, al menos, la revolución Industrial la idea de que “nosotros somos trabajadores y los españoles vagos”; esta idea ha permeado de tal manera que ha llegado a ser comunmente aceptada en el conjunto de España y de ahí muchos de los chistes que tienen como protagonistas a los catalanes. Este concepto ha sido parcialmente corregido pero no anulado con las migraciones de los años del desarrollo; los españoles han dejado de ser vagos pero “nosotros somos los emprendedores; así se explica que en Cataluña se los haya visto trabajar mucho pero que en Andalucía tengan que vivir de las subvenciones: del paro y del PER”.
Se cumple, por tanto, la primera premisa de todo nacionalismo que se precie: “somos un pueblo superior”. Esto no significa que la convivencia en Cataluña tenga que haber sido mala ni que el racismo haya tenido que ser ni muy discriminatorio u opresivo, “nuestra tolerancia, nuestra manera de acoger a los foráneos no hace sino acrisolar nuestra superioridad” y, de este modo se ha ido conformando la autoconciencia nacional catalana que ahora sale a la luz cuando, pese a estar incumpliendo las leyes, salen a la calle gritando “somos gente de paz”. Pero esta paz, es lo que los teóricos de la paz (Johan Galtung o Adam Curle) llaman “paz negativa”, no es ni ha querido ser nunca una paz integradora y positiva.
La lógica impone la siguiente pregunta: “Si somos mejores ¿por qué nos encontramos en la situación en la que nos encontramos?”. Para que un sentimiento nacional más o menos difuso se convierta en una fuerza política no hay nada más fácil que alimentar el victimismo y esto es lo que ha hecho a conciencia y sin pudor la Generalitat en los últimos años: desde las campañas de protesta por los peajes en las autopistas al lema “España nos roba” pasando por el infame simposio “España contra Cataluña” y las oficinas en las plazas de las principales ciudades con los carteles de los gobernantes españoles con la lista de sus “ofensas” a Cataluña (como si la élite política catalana nunca hubiera participado en -y con frecuencia, determinado- la política nacional española) y culminando con la muy sobreactuada reacción a la sentencia del Tribunal Constitucional.
¿Por qué un partido que siempre había sido autonomista, que participó decisivamente en la elaboración de la Constitución y cuyos líderes consideraban el debate sobre la independencia “cosas del pasado” (Mas dixit) se ve de repente en la urgencia de lograr la independencia? Podemos especular, pero vamos a los hechos: dicen los portavoces del independentismo que han tenido que llegar a la desobediencia porque el inmovilismo de Rajoy no les dejaba otra salida. Es evidente que, desde el principio ellos siempre supieron que proponían la negociación sobre algo que no se podía negociar ¿Por qué no propusieron un frente común de todos los que creemos que la Constitución debe ser reformada? ¿Por qué no trataron de sacar en el Parlamento una mayoría dispuesta a realizar una revisión del modelo territorial y, después, se hubieran podido debatir todas las propuestas? Tratar de dar una respuesta de nuevo nos metería en el terreno de la especulación, pero es un hecho que hemos llegado al punto al que hemos llegado porque la Generalitat lo podía prever y lo ha buscado ¿para poder seguir alimentando su victimismo?.
¿Y qué pasaría si lograsen la secesión (y no descarto que la vayan a lograr, ya han ganado el discurso) y se libraran de la “opresión española”? Aquí se abre el terreno de la imaginación y en eso caben utopías muy diversas. Cuesta entender cómo están en el mismo movimiento, junto a un partido político reputadamente corrupto, personas como esas abuelitas con las caras ensangrentadas que desgraciadamente hemos tenido que ver hoy, con los jóvenes antisistema de la CUP y las masas de estudiantes que han estado toda la semana agitados. Aparte de los deseos y los motivos ocultos de la élite política tradicional, veo que confluyen dos horizontes de futuro y ninguno de los dos es muy democrático.
Por una parte tenemos a ese catalanismo tradicional, de misa de todos los domingos, de asociaciones de Padres y Madres de alumnos, (qué daño han hecho la iglesia y la escuela a la causa de la igualdad de todos en Cataluña... pero esta es una historia muy vieja), de asociaciones culturales y de juegos florales que sueña con una Cataluña en la que sus hijos/nietos no tengan que escuchar oír hablar en castellano en el patio del colegio; se trata de un nacionalismo etnicista que se siente europeo, que tolera a los inmigrantes pero que sueña con una nación nada incluyente y poco integradora, que siempre ha sabido quiénes son los charnegos y quiénes “somos nosotros”.
 La otra utopía no peca de nostalgia, es decididamente moderna y progresista, sueña con destruir el estado, con crear una república participativa, igualitaria, feminista y ecologista. El problema con este tipo de repúblicas participativas que desprecian a la mayoría es que fácilmente derivan en sistemas autoritarios; allí donde unos pocos saben bien lo que nos conviene a todos y resuelven liberarnos de la dictadura de la Unión Europea, de la unión con España, liberarnos de la dictadura de las multinacionales, de los hipermercados, rápidamente prohíben periódicos y encierran a quien opina que no se estaba tan mal bebiendo coca-cola y comiendo barato en tal o cual cadena de restaurantes franquiciados.
En todo caso, ambas utopías son incompatibles y, o mucho me equivoco, la clase política catalana que alienta ese etnicismo que les da la base de su ficción de legitimidad (“un pueblo tiene derecho a elegir su futuro”), y que disfruta del empuje que CUP les está proporcionando, no permitirá que se implante ninguna de las dos. No creo que los políticos catalanes, ahora mismo, estén pensando en quedarse fuera de Europa; una cosa es soñar con convertirse en Jefe de Estado, que Trump te reciba al pie de la escalerilla del avión y que tu estatua sustituya a la de Colón y otra cosa es volver a la peseta.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Jeanne Moreau

Como puede haber visto quien haya abierto mi blog, mi actriz fetiche era Jeanne Moreau; Moreau, la mejor actriz del mundo (Welles dixit) falleció el pasado 31 de julio.
Imposible no enamorarse de ella, con su sonrisa amplia y fresca en Jules et Jim, pero sobre todo, lo que me une a ella es la fotografía que compré en Montmatre a un vendedor extravagante/ambulante la  primer vez que fui a París con Ana.

Al plato y a las tajadas

Este es el artículo que envié a El País el 9 de septiembre de 2017 y que no me publicaron (peor para ellos)

El pasado día 6, el día de la aprobación de la Ley de Referéndum en el Parlamento catalán, en el debate en “Al Rojo Vivo” en la Sexta, la diputada de ERC en el Congreso, Ester Capella, comparó a quienes sostienen el 'procés' con Martin Luther King, con Nelson Mandela y con Rosa Parks. "Cuando desobedecieron civilmente…", lo que generó cierto escándalo y provocó que fuera interrumpida por Antonio Maestre: "Por una cuestión de higiene intelectual, no se quieran comparar con Rosa Parks". A mi, por el contrario, me parece una comparación pertinente: la mayoría de los americanos blancos estaban de acuerdo en que los negros debían ser discriminados y, de hecho, la mayoría de los americanos blancos votaban y decidían sobre los derechos de la minoría formada por los ciudadanos negros. En efecto, la situación es igual, ellos creen, como los blancos en la América de los años 50, que tienen derecho a decidir sobre los derechos del resto, derecho a privarnos a los que no somos catalanes de nuestros derechos en Cataluña. 
Pero lo cierto es que ya han ganado el discurso. Están continuamente insistiendo en que los catalanes, muy mayoritariamente quieren que se vote y oigo repetir a políticos de derecha y de izquierda que es normal y democrático que se pueda votar, dice Gabriel que lo único que han hecho es aprobar lo que es normal, lo que quiere el 80% de los miembros de "este pueblo" y lo dicen con una naturalidad tal e insisten en ello tantas veces que siempre da la impresión de que esta parte del discurso ya está dirimida.
Continuamente presentan como una obviedad que ellos son demócratas porque quieren que se vote, que lo democrático es votar y que el gobierno español es antidemocrático porque quiere impedir el voto. Como si la formación del cuerpo electoral fuera una cuestión indiferente a la democracia. Me sorprende no haber oído todavía a nadie contestar recordando lo que eran los sufragios censitarios; en los sufragios censitarios, comunes a casi todos los países de Europa del siglo XIX, los ricos, frecuentemente los terratenientes, decidían las condiciones que debía cumplir una persona para poder votar y estas incluían normalmente, por supuesto, poseer tierras. Este es el punto central; quienes forman el cuerpo electoral, no pueden decidir sobre los derechos de la minoría y menos sobre los derechos de los que no están en el cuerpo electoral; si no es así, aunque la mayoría sea muy grande, la votación no es democrática.
La misma diputada que habló del derecho de rebelión de Rosa Parks y del pueblo catalán, también mencionó a Nelson Mandela: ¿Acaso no había un Parlamento y elecciones libres con participación de los partidos que hacían sus propuestas, presentaban sus programas electorales y libremente los publicitaban? ¿Y los negros no tenían reconocido su autogobierno, sus sistemas de representación y sus sistemas de elección de sus líderes? Entonces ¿por qué protestar? ¿Es que acaso la República Sudafricana era una democracia? Efectivamente, una minoría expulsó a la mayoría del cuerpo político, fijó sus derechos y estableció para sí misma sus privilegios; esto es lo que hizo el odioso sistema del apartheid que mereció la repulsa del mundo entero.
La comparación no es exagerada; cuando Rajoy afirmó en aquella famosa entrevista con Carlos Alsina que los catalanes perderían la condición de españoles, este le contestó que no porque nuestra Constitución (esa que ahora ellos dicen no tener que respetar por ilegítima) les reconoce su derecho a no ser expulsados de la ciudadanía. Según avanza la discusión, nos enteramos de que esperan que cada catalán y cada residente en Cataluña pueda elegir entre tener la ciudadanía española o las dos, solo quienes renuncien expresamente a la nacionalidad española perderán su condición de nacionales españoles. Rajoy (que no tiene entre sus virtudes la rapidez) en vez de contestar con la famosa pregunta "¿Y la europea?" tenía que haber exclamado que qué desfachatez.  O sea, juegan a no perder nada pero deciden que nos privan al resto de poder decidir si estamos de acuerdo con perder nuestros derechos de plena ciudadanía en Cataluña. No están solo excluyéndonos este derecho a decidir, sino que se están arrogando un privilegio, en el sentido literal de la palabra; nosotros en nuestros bantustanes podremos tomar las decisiones que nos conciernan, ellos pueden operar en todo el territorio, incluido en el Parlamento del común de los españoles. Volviendo al tema de Rosa Parks, no en todos los estados de Estados Unidos los negros estaban igual de discriminados, lo que se debatía era si en un estado (territorio) era lícito que se aprobaran leyes de discriminación. Lo que ellos ahora reclaman es decidir sobre el grado de discriminación al que están dispuestos a someternos a los demás. Como también están dando por supuesto que se quedarán dentro de la Unión Europea, se entiende que “los excluidos” podremos entrar y salir de “su territorio” solo con nuestro dni pero se arrogarán el derecho a cambiar eso en el momento en el que, por las razones que sean, les parezca oportuno, en función de hipotéticos futuros cambios en los tratados de la Unión.
¿Cabría alguna posibilidad de que el independentismo catalán lograra sus objetivos de manera democrática? A mi entender solo cuando el resto de los españoles tuviéramos la posibilidad de votar los mismos privilegios que ellos pretenden, cada uno para su propio territorio. Es decir: si los nacionalistas gallegos, que son muchos, logran convencer a la mayoría de los gallegos de que es conveniente que, para poder ejercer el voto en Galicia o ser funcionario de carrera, etc... se debe exigir tener la nacionalidad gallega además de la española; los nacionalistas de Euzkadi convenzan de lo mismo a la mayoría de los vascos y los nacionalistas canarios, que tampoco son pocos, a la mayoría de los canarios y así sucesivamente, los valencianos, extremeños, asturianos, andaluces, etc... y si todas estas mayorías se convierten en la mayoría en España, España desaparecería; también he oído argumentar la viabilidad de la secesión de Cataluña aludiendo a la situación en la que se encuentran países como Montenegro o Eslovenia pero no se olvide que allí no queda ya una República Yugoslava y sí muchos problemas para integrar a las minorías y España tiene mucha más historia en común que la que tenía Yugoslavia. Lo otro, lo que actualmente propone el secesionismo catalán, es querer estar, como dice el dicho “al plato y a las tajadas”.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Aprobación de la ley de Referéndum Catalán

Ayer tuvo lugar la votación de la ley del Referéndum en el Parlamento Catalán. Estoy viendo hoy el especial de Al Rojo Vivo de la Sexta.
Entre las imágenes de ayer me ha encantado la de la mitad del parlamento aplaudiendo la aprobación de la ley y la mitad del parlamento vacío.
A esto se añade el gesto de retirar las banderas de España por parte de una diputada; hoy un diputado, un tal Benet afirma que ese es uno de los gestos que le han gustado de la Sesión de ayer.
Una diputada ha comparado al pueblo catalán que se rebela contra las lees españolas con Rosa Parks; ha generado mucho escándalo semejante comparación. A mi en cambio me parece una comparación pertinente. Se le ha dicho que no puede comparar la rebelión de Rosa Parks contra el estado con el caso catalán donde ellos tienen todos los resortes del estado. No se si esa es la razón justa; lo cierto es que la mayoría de los americanos blancos estaban de acuerdo en que los negros debían ser discriminados y de hecho la mayoría de los americanos blancos decidían sobre los derechos de la minoría formada por los ciudadanos negros. Ellos están continuamente insistiendo en que los catalanes muy mayoritariamente quieren que se vote; en efecto la situación es igual, ellos creen que tienen derecho a decidir sobre mis derechos.



Resultado de imagen de parlamento catalan hoyEn fin, todo muy interesante pero no hay nada que hacer: han ganado el discurso; se van a ir sí o sí. Escucho a Anna Gabriel y a Joan Tardá, que acaban de salir en la Sexta y a otros muchos que insisten en que es normal y democrático que se pueda votar, dice Gabriel que lo único que han hecho es aprobar lo que es normal, lo que quiere el 80% de los miembros de "este pueblo" y lo dicen con una naturalidad e insisten en ello tantas veces que siempre da la impresión de que esta parte del discurso ya está dirimida.
Continuamente presentan como una obviedad que ellos son demócratas porque quieren que se vote, que lo democrático es votar y que el gobierno español es antidemocrático porque lo que quiere es que no se vote. como si la formación del cuerpo electoral fuera una cuestión indiferente a la democracia. Me sorprende que no he oído todavía a nadie contestar recordando lo que eran los sufragios censitarios del siglo XIX; la misma diputada que habló del derecho de rebelión de Rosa Parks y del pueblo catalán, también mencionó a Nelson Mandela ¿Es que acaso la República Sudafricana no era una democracia? ¿Acaso no había un parlamento y elecciones libres a ese parlamento con participación de los partidos que hacían sus propuestas, presentaban sus programas electorales y libremente los publicitaban? ¿Y los negros no tenían reconocido su autogobierno, sus sitemas de representación y sus sistemas de elección de sus líderes? Entonces ¿por qué protestar? Efectivamente, una minoría expulsó a la mayoría del cuerpo político, fijó sus derechos y estableció para sí misma sus privilegios; esto es lo que hizo el odioso sistema del apartheid que mereció la repulsa del mundo entero.
No es una exageración; cuando Rajoy le dijo a aquel diputado que perderían la condición de españoles, este le contestó que no porque nuestra constitución (esa que ahora ellos dicen no tener que respetar por ilegítima) les reconoce su derecho a no ser expulsado de la ciudadanía. De esta manera, según avanza la discusión nos enteramos de que ellos sostienen que cada catalán y cada residente en Cataluña podrá elegir entre tener la ciudadanía española o las dos, solo aquellos que renuncien expresamente a la nacionalidad española perderán su condición de nacionales españoles. Rajoy (todo el mundo sabe que no es ni muy rápido ni muy listo) en vez de contestar con la famosa pregunta "¿Y la europea?" tenía que haber exclamado que qué desfachatez.  O sea ellos juegan a no perder nada pero deciden que me privan a mi del derecho a decidir si estoy de acuerdo con perder mis derechos de plena ciudadanía en Cataluña. No están solo excluyéndome del derecho a decidir sino que se están arrogando un privilegio, en el sentido literal de la palabra; nosotros en nuestros bantustanes podremos tomar las decisiones que nos conciernan, ellos pueden operar en todo el territorio. Volviendo al tema de Rosa Parks, no en todos los estados de Estados Unidos los negros estaban igual de discriminados, lo que se debatía era si en un estado (territorio) era lícito que se aprobaran leyes de discriminación. Lo que ellos ahora reclaman es decidir sobre el grado de discriminación al que ellos están dispuestos a someterme. Como ellos también están dando por supuesto que se quedarán dentro de la Unión Europea, se entiende que yo podré entrar y salir de su territorio solo con mi dni pero ya se da la situación en la que ellos tendrán derecho a cambiar eso en el momento en el que por las razones que sean les parezca oportuno, en función de hipotéticos futuros cambios en los tratados de la Unión.

miércoles, 26 de abril de 2017

Lluis Lach, de poeta a mamporrero

¡Qué bueno!
Resulta que ahora el poeta y cantautor se convierte en el mamporrero de la cuadrilla.
Dijo Puigdemont: "Presentar a Llach como alguien que coacciona y amenaza es ignorancia. Lluís Llach ha sido víctima de la represión, la censura y el exilio por parte de gente de la dictadura que después fueron miembros de su partido” Pero aquí hay una clara inconsistencia lógica; es obvio que haber sido perseguido no impide a nadie perseguir y me temo que Llach no es el primero en protagonizar esa transición.
Pero en efecto, como Puigdemont parece insinuar, habíamos supuesto que quien fue perseguido y prohibido y exiliado había de convertirse de mayor en un idealista. Entendimos que Llach es uno de los tontos que hacen el servicio a la tropa de los ladrones, pero resulta que no, que le han dado el cargo de comisario político y que ahora, como los mejores ministros del Interior de todo tiempo, se dedica a amenazar a la oposición y, cosa interesante, a sus funcionarios; es un clásico, el ministro del interior que odia a la policía y Llach no perdió el tiempo a la hora de poner a los Mossos en su punto de mira en primer lugar.
Yo creía que Llach era un tonto pero resulta que el tonto soy yo. La historia lo que nos muestra es que si alguien todavía no te ha decepcionado, no hay más que esperar un poco y ya te decepcionará.
http://www.catalunyapress.es/texto-diario/mostrar/723817/lluis-llach-amenaza-funcionarios-seran-sancionados-incumplen-leyes-ruptura
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/04/25/catalunya/1493112674_516322.html
http://elpais.com/elpais/2017/04/25/opinion/1493139236_788969.html

domingo, 22 de enero de 2017

Luz de gas

  • "Luz de gas" es el título de una película inglesa de Thorold Dickinson con Anton WalbrookDiana Wynyard y Frank Pettingell de 1940 que se basaba en una obra de teatro y de la que luego se hizo una versión en Hollywood que se tradujo como "Luz que agoniza" en 1944 de George Cukor con Charles Boyer, Ingrid BergmanJoseph Cotten, mucho más conocida y que introdujo en nuestro idioma la expresión.
  • Yo siempre entendí que significaba simplemente "hacer el vacío" a alguien. Por lo que veo en Internet, el asunto es algo más complejo; manipular la realidad para que alguien crea que se ha vuelto loco. En todo caso, yo hasta ahora no he sido consciente ni de haber hecho vacío a alguien -aunque pensándolo retrospectivamente, puede que sí- ni de haber sido víctima -aunque también puede que sí- pero resulta que últimamente lo he visto claro y lo que me jode es que he tardado un montón en darme cuenta.
  • Me doy cuenta de que me hicieron luz de gas y, recientemente, todavía han querido seguir haciéndomelo con el tema de la publicación de mi libro sobre el Holocausto. Y me jode, ya lo he dicho, me jode que todavía les puse a Raúl Fernández Vítores y a los del grupo del primer curso sobre Holocausto de las Acacias, en el capítulo de agradecimientos de mi libro cuando, si lo hubiera pensado bien, ya tenía que haberme dado cuenta de que me estaban ignorando y apartando.
  • Ha tenido que pasar el tiempo y han tenido que publicar ellos la mierda de guía esa que es como un catecismo, con instrucciones precisas sobre lo que los profesores de historia deben saber y lo que no deben saber, lo que deben creer y lo que no deben creer, lo que tienen imperiosamente que enseñar y todo en ese estilo autoritario que suelen adoptar los neoconversos reliberales exmarxistas.
  • ¿Por qué me lo hicieron? Reciéntemente se lo he preguntado a Raúl y me ha contestado con una mentira y cuando he insistido y repetido la pregunta, no me ha contestado. La verdad es que le pedí por favor que no me volviera a mentir y eso quería decir que yo le instaba a no contestar; naturalmente él no está en condiciones de decirme la verdad.
  • Yo supongo que no me mostré suficientemente obediente; hubo dos cosas que él me reprochó: que no rompiera con Henar Corbi (la llamó "archimanipuladora") y que no incluyera -ese era el criterio de Henar- la "Creación del Estado de Israel" con un capítulo en mi libro, contrariamente a su opinión.
  • Voy a copiar aquí la conversación que tuvimos por gmail:

  • -Querido amigo

    El otro día, cuando Gabriel Albiac preguntó acerca de la recepción de vuestra guía, no quise contestar, pero me ha dado pie a formalizar un poco lo que pienso de ella

    Lo cierto es que la guía no es buena. Ni ha gustado la guía -que en realidad parece un catecismo- ni ha gustado que les digas a los profesores de historia que no saben explicar la historia -porque utilizan calificativos- ni ha gustado el tono imperativo en el que enviaste los ejemplares -"está en la ley...".-

    No se bien cómo decirte esto sin parecer rencoroso.

    No voy a negar que me molestó tu desdén cuando te presenté mi guía. No entendí bien que, después de que yo te diera los contactos de Leo y de Cecilia Levitt para el primer cursillo que organizaste, a los siguientes no solo no me invitaste a dar ni una charla sino que ni siquiera me comunicabas su realización.

    Supongo que la guía no te gustó y que fue esa la razón por la que me ignoraste, por la que no la publicitaste, por la que ni viniste a la presentación del libro; pero tampoco descarto que tus razones fueran que no rompí todos mis lazos con Henar y con Casa Sefarad.

    No te estoy pidiendo explicaciones... si te digo la verdad, ya estoy un poco de vuelta y me importa un bledo.

    Pero sí quiero decirte que mi guía es mejor que la tuya.

    Que tiene más ambición y más profundidad y matices, que plantea más problemas y que es más útil para profesores y para quien quiera iniciarse en el tema.

    Que la tuya, con vuestra vocación de historiadores positivistas, es dogmática y cerrada, que parece un catecismo y que no es buena ni aporta nada (o muy poco, no voy a ser radical)

    Insisto en que no quiero que parezca una tonta venganza, pero quiero decírtelo porque leer tu guía, ha resultado ser un buen ejercicio para restaurar mi autoestima.

    Con el afecto que proporciona el seguir compartiendo muchas cosas (empezando por nuestra admiración hacia Bankier) y el haber compartido otras:
    José Eugenio Cordero


-Estimado Eugenio:

He leído tu correo y me he quedado sorprendido. Tu guía figura entre los títulos de nuestra Biblioteca del Holcausto, en la sección de Pedagogía. No tiene ningún sentido comparar nuestras guías. Sin duda sus enfoques respectivos son radicalmente diferentes. Este y no otro es el motivo de que no haya contado contigo como ponente hasta el momento.

En cuanto a la presuposición que haces acerca de mis "malas" relaciones con el Centro Sefarad-Israel, no lo termino de entender y te confieso que en la actualidad mantengo una inmejorable y estrecha relación con Yessica y su Director.

Recibe un saludo,
Raúl

-Por supuesto que no me refiero a la actual dirección de Casa Sefarad y por supuesto que no es solo (aunque no se lo que es) cuestión pedagógica.
Lo de comparar los libros, no tendría problema, el mio es mejorable pero no malo.
Pero como ya te he dicho no tengo interés. Yo ya estoy de vuelta, esto es una despedida. Ahora estoy con un proyecto muy chulo de educación para la paz y es eso lo que me interesa.

Bueno, pues suerte con el proyecto.

-Perdona que te moleste una última vez y te prometo que, me contestes o no me contestes, este va a ser el último mensaje mío que tendrás en tu vida.

Perdona pero es que querría cerrar mi etapa como holocaustófilo con una pregunta que durante tiempo no os he hecho y que no me resigno a no formular antes de marcharme. Lo que te pido es que, si me contestas, por favor no me mientas. Prefiero interpretar un hipotético silencio antes que recibir una respuesta insincera.

Como creo que recuerdas, en 2007, antes de ir a Yad Vashem por primera vez, mi guía era "la leche" y tanto es así que María Torres me dio un adelanto, no se exactamente en concepto de qué, del dinero de la publicación. Me dijo María Torres que la guía tenía defectos, repeticiones y que había que revisarla y quedamos para después del verano. Ese verano estuvimos en Yad Vashem y vosotros estuvisteis invitados a hacer comentarios y, de hecho, Fernando López Lasso me propuso que añadiera su reflexión sobre la teoría de la tanatopolítica de Foucault y así lo hice. Tú hablaste de relacionar con la creación del estado de Israel pero a mi me pareció que eso exigía entrar en un debate muy amplio cuyos márgenes desbordan el asunto del Holocausto.

Ese verano, nos ofrecieron a ti el CAP de Leganés y a mi el de Vallecas; tú lo aceptaste pero yo ya tenía un compromiso previo, una comisión de servicios para jefe de estudios.

También ese verano, con los conocimientos adquiridos en Jerusalén, trabajé mucho en agosto, quité repeticiones (tal vez no todas, pero sí alguna) añadí un largo capítulo sobre el antisemitismo y volví en septiembre y llamé a María Torres pero ella ya no me volvió a coger el teléfono. Yo supongo que vosotros sí seguísteis en contacto con ella y con Delibes. No se si fue exactamente en esas fechas o poco más tarde cuando desaparecí de vuestra lista de correo y dejé de recibir los enlaces a artículos, entrevistas el Libertad Digital o presentaciones de libros que antes recibía de José Sánchez Tortosa y del resto de vuestro círculo.

Yo te ayudé a preparar el primer curso que organizaste (recuerdo que te pasé los contactos con Cecilia Levitt y con Jacobo Israel, que luego te remitió a Uriel) pero para los siguientes cursos ni tuviste la deferencia de mandarme una invitación a mi personalmente.

La pregunta es: ¿Tú sabes algo de por qué la Comunidad de Madrid se retiró de mi proyecto? ¿En algún momento se te comentó, se te informó, interviniste para que finalmente mi guía no fuese publicada y sí la vuestra?

Si me contestas lo agradeceré; si no, lo entenderé.

Con algo, todavía, de afecto:
Eugenio

PD. Seguro que quieres creer que mi mala opinión de vuestra guía es sólo el fruto de un viejo resentimiento, pero no. Como tú comprenderás he estado interesado en tantear y escuchar lo que se decía de ella; nadie me ha hablado bien. Sobre todo no ha gustado el tono autoritario y el tono autoritario con el que la estáis difundiendo, el mismo autoritarismo que también se notó el otro día en Las Acacias cuando presentabas el "Proyecto Shoá".

Bruce Springsteen - You Never Can Tell