Rajoy debe dimitir
Sr. Director:
Le envío esta carta pensando que lo que propone es algo que piensa la mayoría (al menos la mayoría de la gente de mi entorno) y que puede ser interesante para su publicación.
Tanto si decide publicarla como si no, reciba un cordial saludo:
Después de los sucesos del pasado domingo en Cataluña hay dos conclusiones que quedan, yo creo que meridianamente claras:
La primera es que el gobierno de Puigdemont debe dimitir y validar sus supuestos dos millones de votos a favor de la independencia con unas elecciones en condiciones democráticas.
La segunda es que Rajoy debe dimitir y convocar elecciones en España. La actuación de Rajoy ha sido entre inexistente y desastrosa y, sin querer quitar responsabilidad a la Generalitat, no se puede negar la culpa de Rajoy por habernos traído hasta donde estamos.
Primero dejó que el nacionalismo catalán ganara el discurso sin paliativos; al la exaltación nacionalista, sus manipulaciones de la historia y su victimismo, no hubo más respuesta española que la exaltada agresividad de la extrema derecha (recuerden a Évole diciéndole a Inda que su titulares eran una fábrica de independentistas).
Después perdió las elecciones en Cataluña; nadie le pedía que las ganara pero llevando como candidato a García Albiol (la persona que más rechazo genera en Cataluña) y no logrando establecer ni siquiera una alianza electoral con Ciudadanos, dejó el terreno libre para que los independentistas lograran el el Parlamento la mayoría absoluta.
En tercer lugar tampoco consiguió que el Parlamento catalán no consumara su golpe de estado del 6 de septiembre y, después, tampoco disolvió el Parlamento y convocó elecciones en Cataluña.
Nos dijo que no iba a haber referéndum en Cataluña y creímos que todo lo tendría preparado pero tampoco esto era verdad. Ante la evidencia de que había colegios, papeletas, urnas y multitudes de votantes, la respuesta fue la que hemos visto y que tanto nos avergüenza a todos los españoles (salvo, tal vez, a los fanáticos) y que ha deteriorado tanto nuestra imagen internacional hasta el punto de que, en vez de ser visto el separatismo como la voluntad de la parte más rica de España de poner una frontera para no tener que contribuir con sus impuestos a las partes más pobres, se ve al pueblo catalán como un pueblo oprimido.
"Deseo ver al pueblo catalán libre para que puedan perseguir sus sueños" me escribía el otro día un amigo uruguayo con el que estaba debatiendo; mi amigo bienintencionado no soñaba con una Europa (luego mundo) sin fronteras sino con una frontera que separe a Cataluña de la España de "beatos, de reyes sifilíticos y policías con tricornios dando porrazos" -esto escribió y esta es la imagen que hoy trasmitimos.
"Deseo ver al pueblo catalán libre para que puedan perseguir sus sueños" me escribía el otro día un amigo uruguayo con el que estaba debatiendo; mi amigo bienintencionado no soñaba con una Europa (luego mundo) sin fronteras sino con una frontera que separe a Cataluña de la España de "beatos, de reyes sifilíticos y policías con tricornios dando porrazos" -esto escribió y esta es la imagen que hoy trasmitimos.
Vista esta cadena de fracasos y torpezas, sea cual sea el foro en el que se vaya a tratar de salir de la situación en la que nos encontramos, lo que está absolutamente claro es que Rajoy no puede ser nuestro interlocutor.
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