lunes, 18 de enero de 2016

Savater, el frenazo y el amigo Puigdemont



El pasado sábado publicó Fernando Savater una columna en la última de El País afirmando no creer que "El Procés" no tenga freno y no pueda ser parado; se niega a creer que las únicas alternativas posibles sean la independencia o la entrada de los tanques. A mi me pasa exactamente lo mismo pero me pregunto por qué no se están tomando ya las medidas que llevarían a parar el proceso ¿Es que alguien piensa que esto no va en serio? ¿Es que alguien cree que no se ha llegado ya demasiado lejos? o es que alguien/algunos piensan que en este tira y afloja todavía pueden sacar réditos. El PSOE, creo yo, está tensionado entre dos propuestas que, en este momento concreto pueden resultar contradictorias: por un lado una buena parte de su electorado le pide que se tome la revancha con el PP "un Frente Progresista" que deshaga las medidas económicas de austeridad que h ido adoptando el gobierno de derechas y que rehaga las medidas sociales de Zapatero que fueron anuladas. Por la,otra parte una demanda socialmente muy extendida de parar la secesión catalana y reformar la Constitución en el tema territorial y, ya de paso, en otros varios tema importantes; el problema es que,  ni soñando, puede el PSOE pensar en afrontar esos problemas tan graves sin contar con el consenso del PP y, por tanto, sin pactar con el PP y, por tanto, sin decepcionar a esa primera y, probablemente, mayoritaria parte de su electorado.
Pero el caso es que sí hay frenos y sí hay maneras legales de parar la independencia: para empezar yo no se por qué no se ha inhabilitado cautelarmente a Forcadell y se le ha imputado el delito de prevaricación, tampoco sé por qué no se ha declarado nulo el nombramiento de Puigdemont.
Y siguiendo con el amigo Puigdemont,  el mismo día que vino el mencionado artículo de Savater me entero de dos cosas: la primera es paradójica y tiene su gracia, resulta que el tipo se casó por el rito ortodoxo con su esposa en Rumanía; era de suponer que, para defender la cultura catalana todos estos nuevos catalanes de adopción deberían renunciar a su cultura de herencia y asimilarse ¿no se trata de crear un estado nación étnicamente compacto y, para eso el prohibir en las calles y en las escuelas catalanas el castellano? Y si no ¿para qué este viaje? para ser una nación plurinacional, integradora y tolerante donde se reconozcan las diferencias culturales, para eso ya sirve España. O ¿es que molesta -como decía Sabino Arana- la cultura española y esta debe ser arrancada pero las demás culturas pueden ser toleradas?.
La segunda cosa es más interesante: resulta que yo supuse que CUP había accedido a nombrar a Puigdemont porque es un fanático y los términos fanático e interesado dice el tópico que se excluyen. Creí que CUP creía que el amigo Puigdemont era un hombre íntegro y limpio, pero no; resulta que el amigo Pigdemont estuvo en la mafia de Pujol y su lugarteniente Mas, perfectamente integrado, beneficiándose de subvenciones públicas para sus empresas privadas. ¡Qué gracioso! que nadie se engañe, por si había alguna duda sobre si el proceso independentista está dirigido y manipulado por una élite política que quiere mantener y mejorar su estatus de poder y, en este caso, de impunidad las dudas se disipan. Alrededor de esa élite política hay muchos tontos: el tonto romántico, el tonto útil, todos los de la CUP, pero Pujol no es un tonto ni lo ha sido nunca, tampoco Mas es un tonto y ahora creo que Puigdemont es menos fanático y menos tonto de lo que me pensé al principio.
PD: Ahora resulta que el tonto útil es doblemente útil, no solo servía por guapo para dar la cara por Mas sino que también habla inglés, ¿qué mejor escaparate para el ilegal ministerio catalán de asuntos exteriores? Y, en cuanto al romántico, le han dado la Consejería de Economía ¡nada menos! De momento parece que nadie le ha sacado ningún trapo sucio pero todas las pistas llevan a pensar que está decidido a ser cada vez menos uno más de los tontos y que sus pasos se dirigen a integrarse en la banda.

lunes, 11 de enero de 2016

El amigo Puigdemont

Al fin se ha aclarado el enredo. Como el las malas películas americanas, previsibles, donde en el minuto uno ya sabes con quien se va a casar la chica, el enredo era completamente innecesario. Todo el mundo sabía, especialmente desde que el 20 N castigó todavía más a Convergencia y donde Podemos le comió la tostada a CUP, que las elecciones en Cataluña no se iban a repetir; no iban a arriesgarse a perder la mayoría parlamentaria que seguro que hubieran perdido. Aunque tampoco hubiera pasado nada; Mas lo ha dicho con una claridad meridiana: “Lo que las urnas no nos dieron directamente se ha tenido que corregir a través de la negociación”, una frase que bien puede quedar en el libro de la antología del cinismo (http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/01/09/catalunya/1452342436_489507.html)
A todo esto parece que el único que no sabía que el acuerdo se iba a alcanzar al final era el amigo Baños. Me encantó verle en El Intermedio, con ese aspecto de bonachón, de afable profesor de instituto, el entrañable profe al que todos los alumnos quieren y admiran por su manera de hablar y de convencer, la persona que dijo que no tenían suficientes apoyos para declarar la independencia y que dijo que nunca votaría la investidura de Mas y que pocas semanas más tarde dimite porque sus compañeros no votan a favor de investir a Mas para "salvar" el proceso de independencia de Cataluña... así son los antisistema y los anticapitalistas, completamente distintos de los políticos tradicionales que, al parecer, un día dicen una cosa y prometen algo a sus electores que luego no cumplen... completamente distintos.
Como ya he dicho, el enredo no era tal, solo hacía falta encontrar al tonto que estuviera dispuesto a hacer de testaferro del jefe de la mafia, descartado Romeva (está claro que lo nombraron candidato por guapo, para que diera la cara en las elecciones, pero que ni por un momento pensaron en tomárselo en serio) y tras el no de Munté (¿por timidez? ¿por dignidad?) solo había que encontrar otro lo bastante tonto. Reconozco que me equivoqué, yo pensé que iba a ser Junqueras pero se ve que los románticos son peligrosos (cualquier día se podría haber hecho demasiado popular y quitar el primer puesto al jefe) y optaron por el tonto fanático: el amigo Puigdemont, que ya ha sido investido. Eso sí, este, de momento, no ha engañado a nadie, ha ido con su currículo por delante, este es el individuo que dijo que "iba a expulsar a los invasores" y que ha proclamado en su discurso de investidura que es la voz de su amo.
Mientras tanto los antisistema, a lo suyo, lo importante es poner fronteras; yo alucino ¿Qué hubieran dicho Bakunin, Turgenev, Nietzsche o Ciorán ante ese interés que les lleva a preferir un estado gobernado por la cleptocracia pujolista? Curiosamente, hoy mismo, en El País leo un artículo de Manuel Vicent referido a Sánchez Ferlosio, ese sí que es un antisistema ¿alguien se lo imagina poniendo fronteras?
No quiero ni pensar en el papel que los profesores, los historiadores y, especialmente, los profesores de historia han jugado para que, da igual si se es catalán de pata negra o charnego, burgués o proletario, ignorante o intelectual, delincuente o policía todo el mundo crea y sea universalmente aceptado en Cataluña que España trata y siempre ha tratado mal a los catalanes y que los catalanes han estado históricamente "oprimidos", solo así se explica el que estemos llegando a este punto de sinrazón.
(Escribo esta postdata el 16 de noviembre, después de la "espantá" de Puigdemont y de que Esquerra haya nombrado lideresa a Marta Rovira, al parecer, todavía más fanática que Junqueras (https://www.elconfidencial.com/espana/cataluna/2017-11-16/perfil-marta-rovira-fan-house-of-cards-fizo-recular-carles-puigdemont_1478462/) Yo, con lo que alucino es con el hecho de que el PdCat siga considerando a Puigdemont como su candidato; que nombraran al tonto fanático podía entenderse cuando todavía no sabían lo débil que era, pero que lo sigan teniendo en cuenta a la vista de lo torpe y cobarde que ha resultado ser, demuestra todo lo cegados que están todos ellos por el fanatismo; realmente era muy tonto el tonto, pero los que lo han puesto ahí no son más listos)