¡Qué bueno!
Resulta que ahora el poeta y cantautor se convierte en el mamporrero de la cuadrilla.
Dijo Puigdemont: "Presentar a Llach como alguien que coacciona y amenaza es ignorancia. Lluís Llach ha sido víctima de la represión, la censura y el exilio por parte de gente de la dictadura que después fueron miembros de su partido” Pero aquí hay una clara inconsistencia lógica; es obvio que haber sido perseguido no impide a nadie perseguir y me temo que Llach no es el primero en protagonizar esa transición.
Pero en efecto, como Puigdemont parece insinuar, habíamos supuesto que quien fue perseguido y prohibido y exiliado había de convertirse de mayor en un idealista. Entendimos que Llach es uno de los tontos que hacen el servicio a la tropa de los ladrones, pero resulta que no, que le han dado el cargo de comisario político y que ahora, como los mejores ministros del Interior de todo tiempo, se dedica a amenazar a la oposición y, cosa interesante, a sus funcionarios; es un clásico, el ministro del interior que odia a la policía y Llach no perdió el tiempo a la hora de poner a los Mossos en su punto de mira en primer lugar.
Yo creía que Llach era un tonto pero resulta que el tonto soy yo. La historia lo que nos muestra es que si alguien todavía no te ha decepcionado, no hay más que esperar un poco y ya te decepcionará.
http://www.catalunyapress.es/texto-diario/mostrar/723817/lluis-llach-amenaza-funcionarios-seran-sancionados-incumplen-leyes-ruptura
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/04/25/catalunya/1493112674_516322.html
http://elpais.com/elpais/2017/04/25/opinion/1493139236_788969.html
miércoles, 26 de abril de 2017
Suscribirse a:
Entradas (Atom)