Comienzo diciendo que no soy un negacionista; tengo mentalidad y formación científica y si el noventa o el noventaytantos por ciento de los científicos dice que la acción humana provoca el calentamiento de las temperaturas en el planeta, no lo voy a dudar.
Sin embargo, una cosa es creer en los científicos y otra cosa ser un tonto y, como no soy tan tonto me hago algunas preguntas; tres preguntas, en concreto:
En primer lugar me pregunto hasta qué punto la acción humana contribuye al actual cambio climático y hasta qué punto podríamos evitarlo. Ya he dicho que no soy un negacionista y, por tanto doy por supuesto que los científicos han hecho sus experimentos en sus laboratorios y que han extrapolado los resultados obtenidos y que han elaborado complejos modelos y doy por supuesto que el humano es un factor que contribuye al calentamiento global... un factor pero, evidentemente, no es ni puede ser el único puesto que todo el mundo sabe que, históricamente, siempre ha habido cambios en el clima y todo el estudiante de secundaria sabe que hubo periodos glaciares, que en el Sáhara hubo árboles y que, por ejemplo, se explica el hambre en el siglo XIV por un exceso de lluvias, etc... Y si siempre ha habido cambio climático es evidente que la acción humana no puede ser el único factor y si si no son bien conocidas las causas, si no hay unanimidad a la hora de explicar las causas de esos cambios climáticos, es de sentido común que no se puede saber cuál es el peso relativo de esas posibles causas a la hora de explicar el actual cambio climático y, por consiguiente, es imposible saber qué efecto tendría una reducción mayor o menor de las emisiones de gases de efecto invernadero. También me parece evidente que las causas del cambio climático son tantas y tan complejas que podemos hablar de azar, sin más: cuando las causas de algo son tantas y se encadenan una detrás de otra de forma que es completamente imposible predecir lo que va a pasar, lo llamamos azar. Por supuesto que hay unas causas físicas que ocasionan el que un dado caiga sobre una cara u otra (la fuerza, del lanzamiento, la posición del dado en el momento de ser lanzado, el viento, el ángulo con el que rebotó en el suelo cada una de las veces con las que rebotó...) pero esas causas son tantas que nadie es capaz de predecir cuál va a ser el resultado del próximo lanzamiento. En la naturaleza no hay dos cosas iguales: por supuesto que hay unos factores que explican el que un árbol crezca sano y fuerte, sabemos que si plantamos un árbol en un lugar con mal suelo o si no lo regamos suficiente, crecerá poco, pero si plantamos dos árboles en el mismo suelo y con riego adecuado supondremos que los dos crecerán bien pero sabremos que no van a ser iguales; no van a ser iguales por la sencilla razón de que no pueden ser iguales y de la misma manera sabemos que dos días uno de marzo de un año y de otro año la probabilidad de que llueva en un año y en otro es alta pero sabemos que no van a ser iguales minuto por minuto y si dos días no van a ser idénticos, más inimaginable es que dos años vayan a ser idénticos en el tiempo de todos y cada uno de sus 365 días, ampliemos la escala, cuanto mayor sea el periodo de tiempo más imposible es que el clima se repita igual así que un siglo no puede ser igual a otro siglo y un milenio es completamente imposible que no varíe el clima respecto a otro milenio. Son muchos los factores y millones las pequeñas variantes que, encadenadas pueden ocasionar grandes diferencias. Desde luego que lo del efecto mariposa es una exageración que puede parecer un chiste, pero hay millones de mariposas y millones de fuerzas poco o mucho más influyentes que lo que pueda ser el aleteo de una mariposa. Sencillamente, no podemos saber cuáles son todos los factores que contribuyen a que el clima de la tierra esté subiendo, es tan complejo que podemos decir que se debe al azar, sin más; no está a nuestro alcance predecir el tiempo de dentro de un año y, mucho menos, controlarlo.
En segundo lugar no sé por qué hemos de suponer que el próximo clima será peor que el actual, por qué una tierra más cálida será menos habitable que una tierra mas fría, o por qué no suponer que nos iremos adaptando a lo que venga como históricamente ha hecho siempre la humanidad. Como es conocido, la tesis más aceptada a la hora de explicar el neolítico es la que formuló hace ya muchos años Gordon Childe que afirmó que el desarrollo de la agricultura se debió a un cambio climático. La tierra, por supuesto, seguirá existiendo y, de una manera o de otra, todo lo que arrojemos a la tierra lo sacaremos de la tierra. En cierto modo me sorprende lo que minusvaloran el poder de la tierra los que se supone que la estiman y la aprecian tanto. Y la humanidad irá aprendiendo, como de hecho está haciendo, y corrigiendo los aspectos más nocivos de la contaminación. Todo lo que oigo y leo sobre el tema me parece puro milenarismo; al ser humano le encantan las previsiones trágicas tanto como le asusta el porvenir: me acuerdo de las abejas asesinas, de la gripe aviar, del sida y el ébola y, por supuesto del efecto 2000 y de tantas y tantas amenazas, sin contar con la maldición maya, que se suponía que iban a acabar con la humanidad. Milenarismo puro y duro.
En tercer lugar me pregunto hasta qué punto podemos o queremos y quieren los que están diciendo que tenemos que evitar el cambio climático a cambiar nuestro modo de vida; hasta dónde tendríamos que renunciar para evitar ese incremento de las temperaturas que, según los modelos podríamos evitar. Todos los ecologistas que yo conozco y los que no conozco pero veo, por ejemplo, en la televisión, tienen teléfono móvil; pero el teléfono móvil no es un regalo que nos da la naturaleza como nos da las setas; el teléfono móvil es el resultado de siglos de desarrollo tecnológico que pasa, por ejemplo, por la carrera espacial y todo lo que eso implica. Me parece muy encomiable que la niña sueca Greta Thunberg, que está tan de moda y que me recuerda tanto a Juana de Arco con su punto de fanatismo haya ido a dar su conferencia en Nueva York en un barco de vela pero ¿de verdad todos los empresarios, políticos, deportistas, todos los cientos de miles de personal que cogen todos los días algún avión en alguna parte del mundo por razones de trabajo están dispuestos a emplear quince días cada vez que tengan que cruzar el Atlántico? ¿Y todos los cientos de miles que cada día cogemos el avión para hacer turismo tendremos que resignarnos a ver los museos del mundo, los leones de África, las capitales europeas o los paisajes de Asia en "Mundo y Color"? (olvidémonos de los documentales porque los equipos que los realizan actualmente también viajan en avión y también utilizan la tecnología satelital para emitir). ¿Está la humanidad más preparada para volver al tiempo preindustrial o para afrontar lo que el cambio climático nos depare?
jueves, 10 de octubre de 2019
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