miércoles, 15 de septiembre de 2010

lunes, 12 de julio de 2010

EL MUNDIAL

¡Qué horror!

La selección de España ha ganado el mundial y todos mis peores temores se están cumpliendo punto por punto.

Prometí que si España ganaba el mundial me exiliaría... Sin embargo soy un cobarde, tengo responsabilidades familiares y aquí me quedo pero todo lo peor que cabía esperar que pasara está pasando.

miércoles, 21 de abril de 2010





Sr director:Pobres los ricos.Soy profesor de instituto y todos los días, antes de acudir a mi centro de trabajo, acompaño a mi hija hacia su instituto y veo a multitud de chicos de entre doce y dieciocho años entrar en sus centros de estudios. No tengo datos estadísticos científicamente fiables, pero puedo apostar a que no hay ningún instituto de Leganés (ninguno) que no tenga dos o tres niñas que acuden regularmente a lasclases con hiyab.No tengo conocimiento de lo que pasa en Fuenlabrada o en Móstoles pero apostaría a que su situación no es muy distinta.He oído motivos de muchos tipos para prohibir el hiyab en las clases: que si la libertad y la emancipación de las niñas, que si el estado laico... pero todas esas razones son esgrimidas por los centros o bien privados o bien de zonas como Pozuelo. Todo son excusas: ni el hiyab es opresión ni es religión. Se trata, exactamente igual que las gorras de los chicos varones (que tampoco están permitidas en los centros de Pozuelo), de sostener la identidad y de manifestar su pertenencia a un grupo.Se suele confundir la escuela laica (por contaminación con el nocivo radicalismo francés en este punto) con la negación del derecho de los individuos a manifestar su religión. A ningún médico se le permitiría negar la asistencia al paciente que lleve una cruz, un hiyab o una kipah y no por eso a nadie se le ocurriría pensar que eso significa que un hospital es “confesional”. Hay que diferenciar la escuela laica (que debe serlo) con el derecho de las personas, como individuos (no de los profesores, ni de los policías, etc… en tanto que autoridades y representantes en ese momento del estado) de manifestar sus creencias religiosas, tal como recoge el artículo 18 de la declaración de derechos humanos. Fue un editor y columnista alemán, Robert Weltsch quien, ante la imposición del régimen nazi de la obligación de llevar un brazalete con la estrella de David, respondió con un artículo titulado «Portad con orgullo la estrella amarilla», que se convirtió en el lema de la resistencia judía. Es ese derecho a decir con orgullo lo que ella es y quiere ser lo que se está negando a esta niña.En el fondo -no nos engañemos- es esto precisamente lo que molesta a los intolerantes, que se estén manifestando como pertenecientes a un grupo que no es el que nos gusta. Lo que está detrás es la incomodidad ante la presencia de los que no son como nosotros. “Si hay que aguantar la presencia de inmigrantes, al menos que disimulen”.
Este centro de Pozuelo va a lograr que esta niña sea expulsada a otro lugar donde ella se encuentre con los que son de su clase y la Comunidad de Madrid, la misma que permite que los centros privados rechacen a los inmigrantes, se lo va a permitir.Los problemas con los hiyab y con las gorras se dan precisamente allí donde son los liberales los que arrasan en las elecciones... Tiene su gracia. En esto como en tantas otras cosas el liberalismo es libertad para que no me toquen el dinero y para que no me hagan pagar impuestos, pero nunca para la libertad de costumbres. Los liberales de la Comunidad de Madrid (y de España) que tantas veces muestran su admiración hacia los ingleses ya podían aprender algo de cómo se trataeste tema en las Islas Británicas.

Reciba un saludo

martes, 9 de marzo de 2010


Obituario: David Bankier, director del Instituto Internacional de Investigación del Holocausto de Yad Vashem

El pasado 25 de febrero falleció el profesor David Bankier, Director del Instituto Internacional de Investigación del Holocausto de Yad Vashem, después de padecer una larga enfermedad. El Profesor Bankier fue uno de los más importantes y prolíficos investigadores del Holocausto.

David Bankier nació en un campo de refugiados en Alemania en 1947 y era padre de tres hijos. Estudió historia del pueblo judío en la Universidad Hebrea de Jerusalén, donde fue alumno de George Mosse. Se especializó en el estudio de la sociedad alemana y el antisemitismo durante el régimen nazi; tema sobre el que versó su tesis doctoral. Fue becario de la Fundación Lady Davis y fue jefe de la Sección de Estudios sobre el Antisemitismo y el Holocausto del Instituto de Judaísmo Contemporáneo de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Impartió clases como profesor visitante en universidades de Inglaterra, Estados Unidos y Sudáfrica. Igualmente frecuentó las universidades de América latina y contribuyó allí a la creación de centros de estudios judaicos y a la promoción de publicaciones en español. En el año 2000 fue nombrado Director del Instituto Internacional de Investigación del Holocausto de Yad Vashem, y estaba al frente de la Cátedra John Najmann de Investigación del Holocausto.

Fue judío y fue universalista. Un social-demócrata “a la antigua usanza”, -como él mismo declaró-, laico y partidario del entendimiento con los palestinos, sin ignorar la responsabilidad de quienes propugnan y practican la violencia.

Como historiador poseía un enfoque definido en la investigación del Holocausto. En sus trabajos examinó el papel de los perpetradores y los testigos del genocidio; una línea en la que se separó de la corriente general de los historiadores de su país y a la que aportó la perspectiva del investigador de la historia judía. En su esfuerzo por entender a los “otros” supo ver el alcance universal y trascendente del Holocausto. El aspecto más relevante del punto de vista de Bankier consistió en destacar la multitud de pequeños egoísmos que confluyeron en el resultado de lo que conocemos como Holocausto, pero en rechazar la idea de que estos egoísmos deban ser vistos como algo “banal”, sino todo lo contrario; Bankier nos hacía ver la responsabilidad que entraña cualquier acto. Se rebelaba contra la tesis de Hannah Arendt según la cual, en situación de totalitarismo, verdugos y víctimas se igualan al ser dominados por el aparato estatal. Por el contrario, como afirmó en una entrevista a la Vanguardia en 2005 él creyó “que la razón nos dota de moral, exista Dios o no exista”. Siempre destacó los distintos comportamientos de las personas sometidas a cargos y responsabilidades similares (Probing the Depths of German Antisemitism. German Society’s Responses to Nazi Antisemitism, 2000), del mismo modo que negó que los nazis ignoraran, tal como afirmaban, que sus actos carecieran de significación moral: si esto fuera así no se ocultarían como lo hicieron.

Bankier publicó importantes trabajos, entre ellos el muy valorado libro “The Germans and the Final Solution: Public Opinion under Nazism” e innumerables artículos, muchos de ellos han sido recientemente reunidos en un volumen en hebreo: “Hitler, el Holocausto y la sociedad alemana: cooperación y conciencia”. También publicó muchos de estos artículos en castellano: El Holocausto. Perpetradores, Víctimas, Testigos, (1986), El sionismo y la cuestión palestina. Las percepciones de la confrontación, (1989), La Europa nazi y la Solución Final, (2005).

Como profesor y conferenciante fue excepcional: brillante y modesto. Siendo una eminencia mundial en ningún momento perdió su humildad y su buena disposición para responder todas las preguntas y dudas que se le elevasen. Destacaba en él su sentido del humor que, frecuentemente, sorprendía en medio de una charla o de un debate. Era una persona cercana, cálida y cordial que no tenía inconveniente, tras una densa conferencia, en ponerse a hablar con sus alumnos españoles de la liga de fútbol que seguía regularmente como tantos otros israelitas.

Su dominio de la hermenéutica era apabullante. Partiendo de los documentos y fuentes de primera mano, era capaz siempre de desentrañar lo más significativo y resolver con suma claridad los problemas más complicados; no había duda lo bastante difícil que su agudeza para el análisis no fuera capaz de iluminar.

A pesar de su enfermedad, no detuvo sus actividades académicas tanto en Yad Vashem y la Universidad Hebrea de Jerusalén como en Latinoamérica y España, a donde acudió como un pionero a formar profesores cuando la enseñanza del Holocausto entre nosotros era inexistente. Fueron cientos los docentes y estudiantes que tuvieron el privilegio de compartir conferencias y conversaciones que esclarecían puntos cruciales de la historia universal y del pueblo judío en particular. En un castellano rioplatense y sin titubeos, con su acento indefinible, el Profesor elevaba interrogantes que tenían que ver con cuestiones profundamente humanas, dejando siempre el lugar para la reflexión y el interés por hurgar aún más en nuestra historia.

La pérdida es doble; el mundo académico perdió uno de sus máximos exponentes y el mundo hispanoparlante se quedó sin el privilegio de tener un intelectual de su categoría en nuestro propio idioma, en nuestras aulas y universidades.

José Eugenio Cordero de Ciria

Profesor de Historia en Enseñanza Secundaria.

http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/David/Bankier/prolifico/investigador/Holocausto/elpepinec/2010030