
Igualito que Zapatero y Rajoy que, tras ocho días de protestas en mayo de 2011, cuando todos estábamos en la calle pidiendo una democracia más participativa, perpetraron el acuerdo que les permitió cambiar ¡en 48 horas! la sacrosanta Constitución; esa misma que no se puede modificar porque hacerlo sería la leche y porque es imposible.

¡Basta ya de tomaduras de pelo y de partidocracia!
España es una oligarquía. No hemos salido del sistema de la Restauración, sólo hubo un paréntesis. Cánovas sigue mandando.