La corriente Anticapitalistas de
Podemos ha considerado este domingo que la "nueva República catalana"
proclamada por el Parlamento de Catalunya abre un proceso constituyente
"que rompe con el régimen del 78" y enfrenta retos como integrar a los
no independentistas y atender demandas "más allá del tema nacional".
Anticapitalistas
ha emitido un comunicado "ante la situación en Catalunya",
en el que argumenta que la proclamación se ha producido en un contexto
"de amenazas constantes para aplicar el 155", una "salida autoritaria" a
un conflicto que, a su juicio, "tiene que tener una salida
eminentemente política y democrática". Por ello, Anticapitalistas llama a
"rechazar" la aplicación del artículo 155 y a la defensa democrática,
pacífica y desobediente de la voluntad del pueblo catalán y su derecho a
decidir".
"La nueva República catalana se enfrenta a retos
internos que no puede soslayar, en un país en el que un sector
importante de la población no se siente representado por el
independentismo", prosigue Anticapitalistas, que marca el reto de la
integración de los ciudadanos no independentistas como el primero que
debe afrontar.
Tras éste, marca los de organizar un
movimiento "capaz de resistir a la represión del Estado", poner las
cuestiones sociales en el centro y democratizar "radicalmente"
Catalunya.
Una posición "difícil"
Para la
corriente de Podemos, lo que está en juego en Catalunya es "la
posibilidad de la gente de decidir su futuro". Anticapitalistas defiende
la apertura de procesos constituyentes para "rearticular las relaciones
entre los pueblos en igualdad", construir una sociedad "alternativa a
la de las élites políticas y económicas" y conquistar nuevos derechos
sociales y democráticos para las clases populares.
Finalmente, la corriente reconoce que su es "posición difícil" en el
actual contexto y considera fundamental el diálogo y la oposición a la
"involución autoritaria" que planea el Estado con la "excusa" de la
cuestión catalana.
Teresa Rodríguez y el alcalde de Cádiz se desmarcan
La coordinadora de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, y el alcalde de
Cádiz, José María González, ambos pertenecientes a la corriente
Anticapitalista, se han desmarcado de este reconocimiento a través de un
comunicado emitido la tarde de este domingo. En el texto, aseguran que
"siguen apostando por la vía del diálogo y la negociación para acordar
un referéndum pactado como salida a esta crisis", al tiempo que
"condenan con fuerza la represión y el 155 pero no entienden como una
solución ignorar al resto de la sociedad catalana que no se incluye
entre quienes fueron a votar sí el 1 de octubre".
Tras el comunicado de Rodríguez y González, la corriente ha publicado un
mensaje en el que afirman: "Ante interpretaciones interesadas. No
reconocemos ni dejamos de reconocer. Estamos contra el 155 y por el
derecho a decidir de Cataluña".
Comunicado de Anticapitalistas ante la situación en Catalunya
1- El 27 de Octubre, cumpliendo el mandato del referéndum
del 1 de Octubre en el que participaron más de 2 millones de personas a
pesar de la represión policial, el Parlament de Catalunya proclamó la
Republica Catalana. En una España con una monarquía sucesora directa del
dictador Franco, una República que abre un proceso constituyente es sin
duda una propuesta que rompe con el régimen del 78, con sus consensos
políticos y con un orden constitucional al servicio de las élites. Esta
proclamación se produce en un contexto de amenazas constantes para
aplicar el 155 y darle una salida autoritaria a un conflicto que tiene
que tener una salida eminentemente política y democrática. De hecho, en
los últimos días se había llegado a amenazar con la aplicación del 155
pasara lo que pasara, se hiciera lo que se hiciera. Llamamos a rechazar
la aplicación del artículo 155 y a la defensa democrática, pacífica y
desobediente de la voluntad del pueblo catalán y su derecho a decidir.
2-
Es importante, en estos tiempos de exacerbación de las pasiones
patrióticas, definir correctamente los responsables de los hechos. El
Partido Popular, espoleado por Ciudadanos, con el apoyo del PSOE y la
presión de los aparatos del Estado, tenía decidido aplicar el artículo
155 de la Constitución. El objetivo de esta medida no ha sido otra que
imposibilitar un diálogo entre Catalunya y el resto del Estado,
criminalizando al pueblo catalán, negándose a abrir la solución del
referéndum pactado y justificando el uso de la fuerza para solucionar un
problema político. Una medida irresponsable, que busca reorganizar la
unidad del Estado en base a relaciones autoritarias.
3- Somos
conscientes de que se abren muchas incógnitas e incertidumbres.
Narcotizar al pueblo con eslóganes fáciles es propio de una concepción
de la política que rehuye el debate democrático y que se considera
protagonista de una historia que en realidad protagoniza la gente común.
La nueva República Catalana se enfrenta a retos internos que no puede
soslayar, en un país en el que un sector importante de la población no
se siente representado por el independentismo. El primer reto del
proceso es trabajar por suturar esa división, integrando a los sectores
populares no independentistas en su proyecto de país, evitando un
desagarro social que sólo beneficia a las fuerzas reaccionarias,
mientras organiza un movimiento capaz de resistir a la represión del
Estado. El proceso constituyente debe servir para ir en esa dirección,
integrando demandas de las clases populares que van más allá del tema
nacional, que pongan las cuestiones sociales en el centro y que
democraticen radicalmente Catalunya.
4- En el Estado Español,
vivimos una oleada de reacción compleja. Mucha gente, incluida gente de
izquierdas, se siente herida y desgarrada ante los hechos de Catalunya.
Si bien es cierto que buena parte de este sentimiento es canalizado por
una reacción catalanofóbica, heredera de los peores sentimientos del
franquismo, cuando no por la expresión violenta de la extrema derecha en
las calle, hay un amplio sector de la población que observa con honesta
preocupación lo que ocurre en Catalunya y que apuesta por el diálogo y
la negociación, por la vuelta de la política.
Desde nuestro punto
de vista, lo que está en juego fundamentalmente es la posibilidad de la
gente de decidir su futuro. Si el pueblo catalán sufre una derrota y es
aplastado por el PP y sus complices, cuando un territorio, un
ayuntamiento, una comunidad, o un sector social decida decidir con
voluntad sobre cualquier asunto, será aplastado con la misma lógica con
la que hoy el PP y el Estado buscan aplastar a Catalunya. Este es el
asunto central, que va más allá del tema nacional y que pone en el
centro la cuestión de la soberanía popular: es la gente la que tiene
derecho a decidir, esa es la base de la democracia, y la ley debe estar
al servicio de la democracia y no al revés.
Por otra parte, hay
otras soluciones y formas de relación entre pueblos que superan las
tradicionalmente impuestas en el Estado Español. La estrategia de abrir
procesos constituyentes tiene como idea central componer un proyecto de
sociedad protagonizado por las clases trabajadoras y populares, por las
mujeres, por las migrantes, por todas las personas que no tienen hoy el
poder político y económico pero que son las imprescindibles. Pero
también puede ser un método para resolver los problemas históricos del
Estado Español en el terreno nacional, una forma de rearticular las
relaciones entre los pueblos en igualdad, en donde desde el respeto al
derecho a decidir y a sus resultados, se busque rehacer los puentes de
unión que la actual relación impositiva y autoritaria del estado central
dinamita, construyendo formas de cooperación y diálogo entre la gente
de abajo para construir una sociedad alternativa a la de las élites
políticas y económicas. Una oportunidad para construir un nuevo marco de
convivencia fraterna que nos permita aspirar no solo recuperar sino
también conquistar nuevos derechos sociales y democráticos para las
clases populares.
5- Sabemos que la nuestra es una posición
difícil en un contexto como este. Por eso nos parece fundamental
debatir, dialogar entre las diferentes posiciones democráticas, pero
también oponerse a la involución autoritaria que planea el Estado con la
excusa (podría haber sido cualquier otra) de la cuestión catalana.
Defender al pueblo catalán que va a sufrir la aplicación brutal del 155
no es defender sólo a los independentistas, si no también estar junto a
ese 80% de la población que desde Catalunya lleva reclamando un
referéndum y una salida democrática a sus demandas y al otro 20% que va a
perder su autogobierno. Es defender la posibilidad de una salida
democrática frente a las imposiciones del Estado. Es el momento de
(re)iniciar la construcción paciente de un proyecto que supere el
régimen del 78, capaz de construir relaciones fraternas entre los
diferentes pueblos del Estado Español. Las élites se han mostrado
incapaces de resolver los problemas del Estado Español; hoy más que
nunca, urge recuperar el protagonismo de la política para las de abajo.