Hace mucho que no escribo sobre el prucés. Lo cierto es que todo el mundo se había olvidado del exiliado/fugado hasta que Pedro Sánchez lo ha resucitado y se ha convertido en clave para la gobernabilidad de España. No deja de ser paradójico.
No voy a decir nada muy original. Ya se ha dicho todo.
¿De verdad Puigdemont, cuyo objetivo declarado es desguazar España, es necesario para la estabilidad y gobernabilidad de España o solo es necesario para que no gobierne el PP con VOX? ¿Por qué no se convocan nuevas elecciones en vez de forzar la Constitución y faltar a la palabra dada haciendo lo que hace pocas semanas se dijo que no se iba a hacer? Entiendo que si no se convocan elecciones es porque se piensa que se perderían, es decir, se pacta con Puigdemont para que no gobierne la mayoría en clara conculcación, no sólo de la Constitución (ellos dicen que no, pero hace un mes decían que sí) sino del principio básico de la democracia que es el gobierno de las mayorías.
Se hace la amnistía PORQUE SE SABE QUE LA MAYORÍA NO LA QUIERE.
No digo que este gobierno sea ilegal, desde luego que no: para eso se ha hecho nuestra Constitución y todo nuestro entramado legal, para que gobiernen los partidos (sistema electoral, listas cerradas y disciplina de voto, deficiente separación de poderes: nombramientos de los jueces, decretos/ley por los que se aprueban todas las leyes en España y que usurpan las funciones del poder legislativo...). No digo que sea ilegal pero, a todas luces, desde la pura democracia, es ilegítimo.
Justifican el derecho al cambio de opinión de Pedro Sánchez diciendo que ningún gobierno hace todo y solo lo que ha prometido en el programa electoral. Está claro que nos toman por tontos y yo no sé si los que participan en política o son todos tontos, o se atontan, o son todos unos malvados que argumentan a sabiendas y su objetivo es engañarnos. Está claro que un gobierno tiene que hacer muchas cosas que no prometió y que no puede hacer todas las cosas que prometió, pero esto lo va dando el tiempo. Van llegando las circunstancias sobrevenidas y, en todo caso, una cosa es hacer lo que no se dijo que se iba a hacer (lo han comparado con la Guerra contra Irak, algo que también se hizo a sabiendas de que tenía un apoyo muy lejos de mayoritario) y otra cosa es hacer lo que se dijo que no se iba a hacer ¿Son tan cínicos todos los militantes del PSOE como para no ver esta diferencia? Puestos a comparar, compararía esta situación con la de la entrada en la OTAN, pero entonces Felipe González sí pensó que su postura era defendible, que la podía explicar y que podía sacar adelante una mayoría favorable... ahora se hace todo para que sea la opinión de la minoría la que gobierne.
Dice Pedro Sánchez que muchos votantes del PSOE (lo dice en una entrevista con Carlos Alsina en Onda Cero) pueden haberse visto defraudados por los indultos a los independentistas pero se justifica diciendo que "ahora la convivencia en Cataluña es mucho mejor que cuando yo tuve el honor de llegar a la presidencia hace ya cinco años". ¿Acaso no ve que aquello que, según él arregló el problema catalán, no fue más que un paso más en el camino de los independentistas? ¿Que después vino el tema de la amnistía y ha tenido que volver a tragar? ¿Y no ve que, después de haber tragado con Esquerra, Puigdemont le exigió que se bajara los pantalones y tuvo que redactar ese preámbulo a la ley de amnistía en el reconoce que la culpa de que fueran juzgados y huidos los líderes independentistas no ha sido del Estado español y no porque hayan cometido delitos? ¡Y ha permitido que se remonten a 1714 dando la razón a aquella infame campaña (que se pagó con el dinero de los impuestos de todos los catalanes) del España contra Cataluña. Y ahora vuelve a decir que la amnistía es necesaria para la normalización y la convivencia en Cataluña... ¿...? ¿de nuevo es tonto o se hace el tonto? No es que lo diga yo, es que se lo han dicho cien veces los independentistas: la normalización y la convivencia que él quiere no es posible porque la normalización y la convivencia que quieren los independentistas es otra; la normalización que quieren los independentistas es una normalización basada en una interpretación muy discutible de la historia de España sobre la que construyen un discurso rencoroso que no coincide con la experiencia de los catalanes actuales. La normalización que quieren es la normalización de dos estados y la convivencia... la convivencia, sencillamente, no la quieren.
Ironizan (ayer mismo ironizó Rufián sobre este punto en el parlamento) sobre la cantidad de veces que la derecha advierte sobre el hecho de que se rompe España. A mí me recuerda este punto de vista al cuento de Pedro, el pastorcito mentiroso. Pero con una diferencia: cada vez que Pedro dijo: ¡Que viene el lobo!, el lobo sí venía. Pedro no es un mentiroso (no me refiero a Pedro Sánchez, que sí lo es) Pedro es un visionario, un loco. Pedro es Casandra, salvando las distancias es el Moshé Shames de Sighet de la novela La noche de Wiesel. Lo cierto es que con cada uno de esos avisos España se ha roto y mucho me extrañaría que no estemos ante el golpe definitivo; como un ariete que con cada golpe rompe y con el último abre. O mucho me equivoco o en esta legislatura veremos pactar el referéndum: por la misma razón que he apuntado antes, porque saben que no lo quiere la mayoría, Junts no va a querer esperar a las próximas elecciones y el PSOE no va a querer entrar en riesgo de tener que adelantarlas. El PSOE aceptará la convocatoria de referéndum porque le interesará y no porque le interese a la mayoría porque esto, insisto, no es una democracia (donde se supone que el que gobierna sigue la opinión de la mayoría) sino una partidocracia.
Y una vez que se reconoce el derecho a la autodeterminación, y está todo hecho; ya da lo mismo que en el Referéndum salga sí o no, ya está reconocido que existe un ente nacional distinto, autónomo y soberano. No hay vuelta.
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