El pasado sábado publicó Fernando Savater una columna en la última de El País afirmando no creer que "El Procés" no tenga freno y no pueda ser parado; se niega a creer que las únicas alternativas posibles sean la independencia o la entrada de los tanques. A mi me pasa exactamente lo mismo pero me pregunto por qué no se están tomando ya las medidas que llevarían a parar el proceso ¿Es que alguien piensa que esto no va en serio? ¿Es que alguien cree que no se ha llegado ya demasiado lejos? o es que alguien/algunos piensan que en este tira y afloja todavía pueden sacar réditos. El PSOE, creo yo, está tensionado entre dos propuestas que, en este momento concreto pueden resultar contradictorias: por un lado una buena parte de su electorado le pide que se tome la revancha con el PP "un Frente Progresista" que deshaga las medidas económicas de austeridad que h ido adoptando el gobierno de derechas y que rehaga las medidas sociales de Zapatero que fueron anuladas. Por la,otra parte una demanda socialmente muy extendida de parar la secesión catalana y reformar la Constitución en el tema territorial y, ya de paso, en otros varios tema importantes; el problema es que, ni soñando, puede el PSOE pensar en afrontar esos problemas tan graves sin contar con el consenso del PP y, por tanto, sin pactar con el PP y, por tanto, sin decepcionar a esa primera y, probablemente, mayoritaria parte de su electorado.
Pero el caso es que sí hay frenos y sí hay maneras legales de parar la independencia: para empezar yo no se por qué no se ha inhabilitado cautelarmente a Forcadell y se le ha imputado el delito de prevaricación, tampoco sé por qué no se ha declarado nulo el nombramiento de Puigdemont.
Y siguiendo con el amigo Puigdemont, el mismo día que vino el mencionado artículo de Savater me entero de dos cosas: la primera es paradójica y tiene su gracia, resulta que el tipo se casó por el rito ortodoxo con su esposa en Rumanía; era de suponer que, para defender la cultura catalana todos estos nuevos catalanes de adopción deberían renunciar a su cultura de herencia y asimilarse ¿no se trata de crear un estado nación étnicamente compacto y, para eso el prohibir en las calles y en las escuelas catalanas el castellano? Y si no ¿para qué este viaje? para ser una nación plurinacional, integradora y tolerante donde se reconozcan las diferencias culturales, para eso ya sirve España. O ¿es que molesta -como decía Sabino Arana- la cultura española y esta debe ser arrancada pero las demás culturas pueden ser toleradas?.
La segunda cosa es más interesante: resulta que yo supuse que CUP había accedido a nombrar a Puigdemont porque es un fanático y los términos fanático e interesado dice el tópico que se excluyen. Creí que CUP creía que el amigo Puigdemont era un hombre íntegro y limpio, pero no; resulta que el amigo Pigdemont estuvo en la mafia de Pujol y su lugarteniente Mas, perfectamente integrado, beneficiándose de subvenciones públicas para sus empresas privadas. ¡Qué gracioso! que nadie se engañe, por si había alguna duda sobre si el proceso independentista está dirigido y manipulado por una élite política que quiere mantener y mejorar su estatus de poder y, en este caso, de impunidad las dudas se disipan. Alrededor de esa élite política hay muchos tontos: el tonto romántico, el tonto útil, todos los de la CUP, pero Pujol no es un tonto ni lo ha sido nunca, tampoco Mas es un tonto y ahora creo que Puigdemont es menos fanático y menos tonto de lo que me pensé al principio.
PD: Ahora resulta que el tonto útil es doblemente útil, no solo servía por guapo para dar la cara por Mas sino que también habla inglés, ¿qué mejor escaparate para el ilegal ministerio catalán de asuntos exteriores? Y, en cuanto al romántico, le han dado la Consejería de Economía ¡nada menos! De momento parece que nadie le ha sacado ningún trapo sucio pero todas las pistas llevan a pensar que está decidido a ser cada vez menos uno más de los tontos y que sus pasos se dirigen a integrarse en la banda.
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