viernes, 26 de diciembre de 2014

El catalanismo y los sentimientos

De los muchos artículos que se han escrito, especialmente en torno al 9 de noviembre sobre el tema catalán, la mayoría no me han interesado nada o muy poco; casi todos han partido del hecho de que la consulta es o era ilegal y que la soberanía bla, bla, bla. Todo esto, por muy cierto que sea, añade poco al debate. No hay razones para sentirse catalán o vitigudinense del mismo modo que no hay razones para sentirse del Levante y odiar a muerte a todo lo que tenga relación con el Onteniente.
Por eso las normativas no me interesan, tenemos en los últimos veinticinco años y sin salir de Europa decenas de declaraciones de independencia más o menos pactadas o conflictivas y finalmente impuestas por los hechos y aceptadas por la comunidad internacional. Yo llevo el tema más al terreno ese de los sentimientos, los sentimientos son libres y apenas se atienen a razones pero sí se pueden analizar.
Me interesó el planteamiento que hizo al principio de su artículo Antonio Arroyo Gil el lunes 8 de diciembre que titulaba "A mis amigos catalanes independentistas" y comienza preguntando "¿qué es lo que te impide, querido amigo catalán, hablar tu idioma propio, disfrutar de tu cultura, mantener tus tradiciones, vivir, en definitiva, libremente de tu nación cultural?" y después de referirse a la globalización "que no conoce fronteras ni respeta supuestas soberanías" pregunta "¿realmente crees que la independencia de Cataluña te puede convertir en algo diferente de lo que eres ya?"
Luego el mismo artículo se mete en el mismo lío de lo del estado de derecho y lo del respeto del estado de derecho y lo estropea todo y se convierte en un artículo como otros veinticinco que han dicho lo mismo. Pero yo me quedo con esa primera parte y me gustaría oír la respuesta de ese supuesto amigo o amiga catalán. Me pregunto y me gustaría oír una respuesta ¿Por qué formar parte de los que poseemos el patrimonio común de la Alhambra, de los Picos de Europa les hace menos y no les hace más? de la misma manera que yo no creo que si Barcelona dejase de ser España yo saliera ganando nada. Me pregunto por la Rumba catalana y me pregunto si eso es un demérito en detrimento de la cultura catalana o si eso enriquece y añade matices a lo catalán.
Insisto en que todo esto pertenece al terreno de los sentimientos y los sentimientos tienen estas cosas, que se explican a posteriori; pero me gustaría oír a un independentista catalán por qué le caemos tan mal los españoles y que lo verbalice y que dé una explicación, por ejemplo del tipo de las explicaciones que dan los sevillanos para argumentar por qué les cae tan mal el Betis (es que en esa parte el río huele mal). Lo que no aguanto son los argumentos como los de Lluis Llach al que creo que ya me he referido aquí: "yo no tengo nada contra los españoles, soy un ciudadano del mundo pero prefiero una frontera que me separe de ellos".

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