martes, 11 de noviembre de 2014

9 N en Cataluña


Ya es 11 de noviembre; comencé escribir esta entrada el mismo día 9 pero hube de dejarlo. Comencé diciendo que, pese a que no me estoy llevando ninguna sorpresa, no estoy nada contento, muy al contrario: se que todo esto son tonterías, que dentro de años iremos a Barcelona como ahora vamos a París o a Lisboa, que nada importante va a cambiar cuando los catalanes tengan su independencia... pero me fastidia. Me fastidia y me preocupa, en primer lugar porque el proceso no va a ser fácil, porque no ha habido ni va a haber procesos de independencia totalmente pacíficos, porque va a haber desarraigos, de forma más o menos violenta o amable va a haber presiones, expropiaciones..., porque no me sorprendería que hubiera muertos y deportaciones, porque ya, sin esperar más, hay enconamientos y una sociedad recelosa y dividida y mucho odio que irá creciendo y que ya no hay quien la pare. He dicho que iremos a Barcelona sin rencor pero esos años no van a ser pocos.
Y me fastidia porque no hay ninguna razón para todo esto. Es todo tan absurdo que casi da risa. Empezaron con lo de los peajes; que se diga que van a romper con quinientos años de convivencia por una cuestión de autopistas y porque ellos pagan más que nosotros por conducir parece (es) demencial, pero ellos ya iban con todo. Detrás vino la manipulación de la historia y ese congreso de España contra Cataluña. Después de eso ya no quedaba ninguna duda de que estaban decididos a todo, incluida la-espero que no llegue pero no porque no estén dispuestos- declaración unilateral y la limpieza étnica.
Alguien me dirá que estoy exagerando en la banalización de sus razones pero si se escuchan los argumentos de Mas, de Oriol Junqueras o de cualquier otro, no se saca nada en limpio. Junqueras en el programa de Évole no hizo otra cosa que repetir que cree que ellos "lo harán mejor", yo no veo ningún argumento. Todo se resuelve en una cuestión de fe precisamente en la semana en que salió el tema de la mafia que ha estado años defraudando al fisco cobrando comisiones en todas las obras de todos los ayuntamientos y cuya cúpula dirigente era la familia de Pujol ¿Acaso suponen que defraudan al fisco español pero que cuando se trate del fisco catalán no van a defraudar?. Algo parecido vino a decir David Fernández, líder de la CUP (Candidatura d'Unitat Popular) cuando le presentaron fotos de políticos corruptos y dijo que no contaría con ellos para hacer la independencia ¡Toma! Tampoco a mi me gustaría contar con Bárcenas o con Rato, incluso se atrevió a decir que habría preferido que Pujol no votara.
Como si se tratara de una competición, aún más disparates se pueden leer en la entrevista que concedió Luís Llach a El País; resulta que quiere poner fronteras porque se siente ciudadano del mundo y quiere separarse de España porque no tiene nada contra España y en España siempre ha tenido amigos, seguidores y siempre se ha sentido como en casa ¿Alguien le ve sentido a esto?
La única afirmación que Lluís Llach hace y que no parece directamente absurda es cuando dice que cree que la independencia defenderá mejor la cultura catalana pero incluso esta afirmación no se sostiene así como así. No nos vayamos a los años cuarenta ¿cuándo la cultura catalana ha estado mejor, más libre y mejor defendida que en los años que van desde 1960 hasta 2006 y la imposición de una cultura catalana monolítica y plana. ¿Podría soñar Lluís Llach con tener el alcance y la repercusión que tuvo en los años setenta si no hubiera estado dentro de un estado tan grande como es el estado español? Y si fue reprimido no fue por catalán ni fue más reprimido que otros muchos castellanos, aragoneses o murcianos. ¿Creen los catalanes que con su política de imposición oficial va a florecer más la cultura catalana que compitiendo en el mercado en el que actualmente compiten? Yo suelo poner el ejemplo del Barça ¿Va el Barça a mantener el nivel que tiene actualmente si juega en la liga contra el Martorell y el Español en vez de jugar contra el Madrid y el Valencia? ¿Van a mantener los ingresos que tienen por la retransmisión de los partidos cuando el rival sea el Sabadell? ¿Los marroquíes o tunecinos que actualmente siguen la liga española y la italiana o la alemana van a preferir ver a Cristiano Ronaldo o a Víctor Espasandín, a Ciércoles y a Tamudo?
La imagen de Junqueras llorando en televisión nos remite a lo que yo creo que son las verdaderas razones de la independencia. El sentimiento nacionalista va directo al corazón: el orgullo de pertenecer a una patria, de sostener una bandera, de gritar más alto, nada racional y por tanto nada que se pueda discutir. Lloramos porque vamos a ser independientes, no porque vayamos a ser más ricos o porque vayamos a pagar menos en peajes y al no ser racional no hay forma de debatir con una hoja de cálculo delante. Al ser sentimental y no racional es muy fácilmente manipulable y, está claro, manipuladores o manipulados, la decisión de independizarse es una decisión de la dirigencia política. Demostrar una vez más que las personas en grupos se rigen por motivos nada racionales y que es más fácil manipular a un pueblo que a una clase de tercero de la ESO no es una demostración de gusto.
Y esto nos remite finalmente a una última cuestión: ¿por qué puede ahora preferir la élite política catalana gobernar en un país independiente a gobernar en España? Se me ocurren varias razones; han visto el momento y la oportunidad, el gobierno de Rajoy ha dado sus facilidades, la sentencia del Constitucional ha dado la excusa, al final, la razón última es siempre la misma: la política es, como todo, un mercado y los políticos prefieren competir en un mercado más pequeño donde sus oportunidades son mayores. Siguiendo con el símil futbolístico, para el Barça competir el la liga catalana es una rebaja pero para el Español (supongo que pronto le cambiarán el nombre), sus posibilidades de quedar el segundo en una liga "nacional" se incrementan exponencialmente.
No hay que ir muy lejos: observemos cómo se desarrolló el proceso de creación de las autonomías en España. Había, es cierto, una reivindicación histórica en aquellos territorios que tienen lenguas propias y los sistemas políticos federales puros o simplemente descentralizados tienen sus ventajas y sus partidarios, pero ¿por qué llegar al despropósito de 17 parlamentos soberanos con capacidad para hacer leyes, tener sanidad, educación, policía propias? ¿qué sentido tienen comunidades de 200.000 habitantes o de medio millón donde ha habido que inventarse la historia (se bien de lo que hablo) porque siempre hasta hoy habían pertenecido al reino de Castilla? El ejemplo de Segovia es paradigmático: recuerdo bien cuándo vinieron a decirnos que Castilla... bla, bla, bla y que si el pendón era rojo y no morado y que ellos no tenían nada que ver con Castilla la Nueva; en este contexto vino un tipo, Modesto Fraile, que pensó que en Castilla y León tampoco tenía muchas oportunidades de llegar a presidente de gobierno y contó con sus partidarios que seriamente afirmaron que Segovia es muy distinta de Castilla la Vieja y propusieron una autonomía segoviana. Aquello era demasiado absurdo pero todavía hoy hay quienes siguen añorando un León separado de Castilla. En cualquier caso ni Castilla y León ni Castilla la Mancha quisieron estar con Madrid, esa sí que era una competencia demasiado fuerte para las élites políticas (los caciques) locales... no hay problema: otra Comunidad Autónoma y ya está, otro presupuesto, otro parlamento, otra administración autonómica... Sin complejos.
Volviendo a Cataluña. Para Artur Mas, hace unos pocos años, era completamente impensable convertirse en Jefe de Estado, veía más inalcanzable competir con el Rey que para Modesto Fraile poder dirigir su propio gobierno y poder dictar sus propias leyes, pero las cosas han cambiado. Comenzamos a protestar por los peajes. En el contexto de la crisis económica vemos que el descontento es muy grande, ofrezcamos una ilusión: "cuando seamos independientes gestionaremos mejor" de repente la respuesta supera todas las expectativas. El independentismo catalán que parecía residual -un independentismo de segunda comparado con el vasco- crece y se despliega, ya solo hay que soplar para que se llenen las velas de viento. El independentismo ya no es algo de cuatro acratoides, las viejas lloran recordando las sardanas que bailaban en la barbacana de la parroquia cuando eran mozas. Tenemos el argumento inapelable: "El derecho a decidir", ponemos cara de chicos formales: "¿hay algo más democrático que votar?". Tenemos la sociedad ya enconada y dividida, nadie sabe para qué se ha de decidir a cuento de qué viene esta reivindicación de este derecho; los argumentos a favor de la independencia son entre ridículos y absurdos pero ya no es esta la cuestión, ya no se debate la racionalidad de esa separación, a nadie importa ya si una frontera más es un anacronismo, la realidad "fáctica"de un pueblo catalán distinto y enfrentado con el pueblo español está conseguida, la división de los catalanes entre los que pedimos algo tan "razonable" como nuestro derecho a decidir y los españolistas, traidores a su patria, ya está lograda. Eliminado Pujol por sus propia codicia, el sueño de verse recibido por el presidente de Estados Unidos en Washington al pie de la escalerilla del avión ahora empieza a verse muy cerca.
Como guinda, la caricatura de El Roto, me asombra cómo ve de claras las cosas y cómo sintetiza en un dibujo.

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