Leo con sorpresa y con pena que el Tribunal Superior de
Justicia de Madrid ha dado la razón al Instituto Camilo José de Cela. mediante
un auto que rechaza
el recurso de apelación presentado por la familia de Najwa Malha.
(Foto de Guillermo Sanz /Público)
Argumenta el auto, si las informaciones de la prensa son
correctas, que la prohibición de llevar velo ha vulnerado el derecho de la niña
a la libertad religiosa. Sin embargo, como es bien sabido, la Declaración de
los Derechos Humanos, expresamente reconocida en nuestra Constitución, en su
artículo 18, dice que toda persona
tiene derecho a manifestar su religión o su creencia, individual y
colectivamente, tanto en público como en privado. Es decir no se ha vulnerado
su derecho a practicar su religión pero sí, obviamente, a manifestar sus
creencias y a practicar el culto en la manera como su interpretación de la
religión le dicta.
Al parecer Lucía Figar, reconfortada por la sentencia
(Europa Press), ha manifestado que todos los alumnos tienen que acatar las
normas. De acuerdo en que las normas deben ser cumplidas (soy profesor y no
enseño otra cosa a mis alumnos) pero es obvio que las normas no deben ser
caprichosas y que debe haber un fundamento que las justifique. Si nos
preguntamos por qué está prohibido en los institutos llevar gorra la respuesta
es obvia, es una norma que se fundamenta en la tradición y, como sabemos odos
los que fuimos educados en la época franquista, la tradición dice que los
varones muestran respeto descubriéndose la cabeza y las mujeres cubriéndosela
–cuando yo era niño mis hermanas habían de acudir a la misa con un velo en el
bolso que se ponían al entrar en la iglesia; las monjas no solo llevaban velo
sino que, en infinidad de ocasiones eran ellas las maestras por lo que estar en
clase y llevar la cabeza cubierta no era signo de falta de respeto… podría
seguir añadiendo ejemplos y mencionar a nuestras abuelas en los pueblos, la las
enfermeras…
Cuando un joven se pone una gorra, se trata de un signo de
identidad cultural, un rechazo a la autoridad… en cierto modo lo hace también
por manifestar una creencia y sería discutible si le es o no exigible que
renuncie a ello. Pero, en cualquier caso, no se trata de la expresión de una
manifestación religiosa. Una mujer que se pone un velo no lo hace por rechazo a
la autoridad, tampoco incumple ninguna tradición cultural. No es comparable
llevar gorra y llevar hiyab y, si no es comparable ¿por qué lo equipara el
reglamento de ese determinado IES de Pozuelo? A mi se me ocurre que lo hacen
para argumentar algo que es difícilmente argumentable: me pregunto si el
objetivo de la medida es invisibilizar a las niñas magrebíes, impedir se
manifiesten como tales.
En los institutos del sur de Madrid, las niñas con velo
tienen una visibilidad inocultable, se mezclan con los demás alumnos sin
problemas y eso no impide a muchos profesores prohibir el uso de gorras en sus
clases. No nos podemos permitir expulsar a las niñas con hiyab, entraríamos en
conflicto casi permanente y nos privaríamos de algunas malas alumnas, pero
también de muchas muy buenas.

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