martes, 15 de mayo de 2012

EL ESPINAR





El municipio está formado por cinco núcleos de población: El Espinar, San Rafael, que originariamente era una venta en el camino hacia el noroeste, la Estación de El Espinar, surgida por la instalación de la línea férrea, que llegó en 1888, Los Ángeles de San Rafael, una urbanización iniciada en los años sesenta y Gudillos, cuyo nombre señala claramente su origen y que parece que es como antes se llamaba a toda la zona.
El Espinar se encuentra situado en un anfiteatro natural, al norte de la Sierra de Guadarrama, a unos 70 kilómetros de Madrid, zona de bosques y pastos, excelente cazadero desde época medieval. Se cree que Enrique I de Castilla y Juan II cazaban por estos lugares.
El Espinar existe como pueblo desde el final del siglo XIII. Recibió Carta Puebla de la Ciudad de Segovia, en 1297, confirmada por Fernando IV en 1300. Una Carta Puebla era una especie de contrato en la que se fijaban las condiciones en las que los habitantes de un municipio podían utilizar las riquezas de su territorio. Esta carta garantizó el que los habitantes del pueblo pudieran disfrutar en común de la leña de sus montes y, por eso, se ha mantenido bastante bien los pinares que dan nombre al pueblo.
Palacio del Esquileo
Los siglos XIV y XV son de crecimiento. Sus montes y pasturas aseguran una producción de maderas y ganadería. Era zona de paso de los ganados trashumantes y centro de elaboración y comercio de paños. Actualmente hay un palacio que era de los Marqueses de Perales cerca de donde vosotros os hospedáis que se conoce como “Palacio del Esquileo” (donde se quitaba la lana a las ovejas), construido en 1728 y que conserva aún las dos portadas neoclásicas en relieve coronadas con el escudo nobiliario de la casa. A pesar de su mal estado de conservación ha sido declarado Monumento de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León. Cuando yo era un chaval, con completa inconsciencia del peligro que corríamos, nos metíamos a veces a jugar en la casa.
Del siglo XVI, es el escudo de armas de los Vázquez Molina que se encuentra en el edificio conocido como Betania, que es donde os hospedáis y cuenta con una fachada que fue del palacio que perteneció a Juan Vázquez Molina, secretario de Felipe II y regidor de Segovia.

La ermita del Cristo del Caloco, sumamente popular en la comarca. Foto guiarte. CopyrightComo consecuencia de este esplendor, en tiempos del rey Felipe IV, adquirió el título de villa. A mediados del siglo XVIII, según el Catastro de Ensenada, se contabilizaban 412 vecinos (contaban por “vecinos”, lo que quería decir “cabezas de familia”. Eso significa unos 2500 habitantes); tenía iglesia parroquial, dos conventos, abundantes ermitas y muchas casonas solariegas.
Con el declive de la ganadería se produjo una cierta crisis en el siglo XIX pero el trazado de las comunicaciones por el valle de San Rafael supuso una revolución para la economía de la villa. El avance de las comunicaciones que este medio representaba se vio rápidamente confirmado cuando en las inmediaciones de la estación se estableció la primera fábrica de tratamiento maderero en 1901. Los gabarreros aparecieron y la explotación forestal convirtió, de nuevo, a El Espinar en uno de los pueblos más prósperos de España.
El trazado del ferrocarril y la posición del municipio en la carretera generaron además un movimiento turístico desde Madrid. Cuando yo era niño, estaba más o menos diferenciada en el pueblo la población de todo el año y la “colonia de veraneantes”. La zona de los veraneantes estaba en la zona que se llama Las Peñitas, que está a la izquierda nada más entrar en el pueblo. La entrada del pueblo desde Madrid es muy bonita y de ahí es la fotografía que he puesto en la cabecera.
La calle González Bravo, que iba desde la Hontanilla (fuentecilla) hasta Las Peñitas, tenía algunos casones de piedra de granito impresionantes. La mayoría se han caído o han sido reemplazados por chalés de estilo más moderno. Quedan el que se llama “Villa Mundi”, que siempre ha sido el mejor, y “Villa Carmen” que era igual que las casas de Pilar Santiago donde yo pasé lo mejor de mi infancia y que se han caído.
En aquella época los gabarreros ya habían desaparecido, sustituidos por camiones y lo que se veía, sobre todo, eran vacas. Ovejas había, pero pocas, nada que ver con las decenas de miles de la época del esquileo. Solía tener cada casa de los lugareños un cerdo. Lo que prácticamente no se veía era agricultura, supongo que el suelo es muy fino y nada bueno para el cultivo; veréis que hay roca de granito por todas partes.
Las vacas también desaparecieron con la llegada del Mercado Común (parece que la leche no podía competir con la holandesa) y actualmente lo que hay son toros para carne y toros (muchos) de lidia. Destaca la ganadería de “Conde de Mayalde”, fundada en 1949 por doña Casilda de Bustos y Figueroa. El pueblo hoy alcanza unos 6.000 habitantes; tiene un excelente nivel de vida, fundamentalmente basado en el comercio y el equipamiento turísticos, incluidos club de golf, torneo veraniego de tenis, cuadra de caballos….
San Eutropio

Lo mejor del pueblo, sin duda, es la iglesia de San Eutropio, es un templo de una sola nave en planta de cruz latina abriéndose capillas alrededor de la misma, el ábside esta techado con bóvedas de crucería. Los primeros vestigios son del siglo XIII o XIV, y corresponden a un templo románico que fue destruido por un incendio en 1452. La prolongación de las obras en el tiempo ha dado lugar a la existencia de diferentes estilos arquitectónicos, pero el estilo herreriano, con su austeridad, es el que destaca claramente.
En el año 1565 se comenzó la reconstrucción, debida a Rodrigo Gil de Hontañón, en estilo gótico-renacentista. Después de una paralización de la obra, esta prosiguió en 1572, dirigida por Juan de Mijares y se dice que colaboró el mismísimo Juan de Herrera (el que construyó El Escorial). Las obras se completaron durante los siglos XVII y XVIII con la construcción de la sacristía, la portada meridional y de los retablos menores, todo en estilo barroco.
Durante el siglo XX se han realizado varias obras de mantenimiento y mejora, como la reconstrucción del chapitel de la torre en 1945, el traslado del órgano al coro, la reconstrucción de la portada barroca, en 1953 o la restauración del altar mayor en 1990.
El retablo mayor es obra de Francisco Giralte, discípulo de la escuela de Berruguete y fue realizado en 1565 y se completó con pinturas de Alonso Sánchez Coello y estofados de oro de Santos Petriel, las tallas del retablo fueron realizadas, en su mayor parte, por Francisco Giralte, escultor manierista del la segunda mitad del siglo XVI.
Lo más valioso es la sarga (seguramente no la veréis). Es una pieza de tela que cubre el retablo mayor en Semana Santa, está enrollada encima del retablo. La pieza es obra de Sánchez Coello y consta de tres cuerpos delimitados en los laterales por pilastras. Los motivos de cada uno de los cuerpos están relacionados con lo hechos de la pasión de Cristo. En el primer cuerpo se dedica al entierro de cristo, el segundo a La caída de Jesús camino del calvario y el tercero es Cristo en la cruz. Esto es coronado con la representación del Padre Eterno, la fe y la Caridad.
La sarga tiene una longitud de 15 m y una anchura de 5. Esta confeccionada en cáñamo y pintada con la técnica del agüazo; es decir: no usa colores sino gama de grises.
Aparte hay otras piezas destacables, el púlpito es plateresco, esculturas de Giralte y Trapero, una piedad de Juan de Juni, un Cristo de marfil del siglo XV o una serie de bargueños del siglo XVI con minuciosas escenas pintadas sobre cera. El órgano es una obra barroca de Pedro Cavaría y cuenta con más de 1.000 tubos hechos en estaño.
En el exterior llama la atención el número de nidos de cigüeña que alberga el tejado y la torre así como las imágenes de la Virgen de la Fuencisla y de una piedad vertical debida a Ávalos, el escultor que hizo las estatuas que hay al pie de la cruz del Valle de los Caídos.
Ermitas
Perduran varias ermitas en los alrededores del lugar. La más conocida es la del Cristo del Caloco del siglo XVI, justo al pie del cerro del Caloco que está a la salida del pueblo hacia Villacastín, hacia poniente. Cerca de donde vosotros estáis está el cementerio y, desde allí hay unas vistas muy bonitas al atardecer. Hacia la izquierda veis una serie de montes llenos de pinos, un poco separado de estos está el Boquerón, aislado, más a la derecha hay un monte con un pinar al pie; allí está la ermita, a unos 4 kilómetros del pueblo. Más a la derecha de ve La Mujer Muerta, y detrás de vosotros está El Espinar y La Peñota y el Puerto de Los Leones. En el interior de la ermita está la imagen del Cristo del Caloco, barroca, con una melena muy larga cuyo pelo antes donaban las chicas del pueblo, y una imagen de la Inmaculada, Virgen del Caloco, del siglo XVI. El sábado anterior al segundo domingo de septiembre la gente del pueblo sube y se lleva en procesión al Cristo a la parroquia de San Eutropio. Durante una semana permanece allí, es la semana Grande, y al domingo siguiente tiene lugar de una romería; la gente sube a la ermita, se devuelve el Cristo a su sitio y se pasan el día allí. En sus inmediaciones hay restos de uno de los esquileos de la Mesta junto a la importante vía trashumante de la Cañada Soriana.
En esta ermita se rodó la película Marcelino pan y vino.
Hay otras ermitas, pero ninguna tiene valor, por ser muy nuevas o por estar muy ruinosas.
Fiestas
Coincidiendo con la festividad de San Eutropio, patrón de El Espinar, se celebra una semana cultural en dicho núcleo con variadas y numerosas actividades.
Recientemente se ha querido reivindicar la figura de los antiguos gabarreros y durante el primer fin de semana de marzo se celebra en el municipio la Fiesta de los Gabarreros. En esos días se desarrollan actos lúdicos (corta de troncos horizontal y vertical, desrame y pela de pinos, tala de árboles, arrastre de troncos con caballos,…) concursos, como el de coplas; exposiciones y las jornadas gastronómicas.
A mediados del mes de agosto se celebra en San Rafael la Feria de Artesanía de ámbito nacional, habiendo sobrepasado ya las XVII ediciones.
El Espinar, al ser un municipio con varios núcleos de población, cada uno de ellos celebra su patrón o patrona con fiestas que, a lo largo del año son varias. Se pueden resumir en las siguientes:
El Espinar:
30 de abril, San Eutropio, patrón de la villa. Se celebra la Semana Cultural con diversos actos.
15 y 16 de agosto. Festividad de la Virgen y San Roque. Principalmente, toros y bailes públicos.
Segundo domingo de septiembre, una semana de fiestas en honor al Cristo del Caloco. Destaca sobre todo el baile del "TEO".
San Rafael:
29 de septiembre, festividad de San Rafael. Una semana de fiestas con concursos, bailes públicos, vaquillas, buen ambiente.
La Estación:
13 de junio, San Antonio. Sólo se celebra la festividad religiosa.
16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen. Varios días con concursos, bailes públicos, toros, feria, etc.

1 comentario:

El Espinar Información dijo...

interesante post sobre El Espinar! saludos desde elespinar.org