jueves, 22 de mayo de 2008

Egagrópilas









Estuve a primeros de mes en Cervatos. Ninguna novedad: ya he estado allí varias veces y a nadie que sepa algo de románico le voy a descubrir nada de la importancia y del interés de su pasmosa colegiata. Una colegiata muy recomendable por lo clásico de su planta, por la decoración mozárabe de su tímpano y por la abundancia, aquí tampoco descubro nada nuevo, de su escultura erótica que abre muchas más interrogantes que las dudas que resuelve (un tema fascinante el de la escultura románica). Nos enseñó el templo Carmen, una mujer sumamente interesante y me descubrió que el personaje del ábside que tiene una llave no es San Pedro sino, con probabilidad, San Nicolás que es a quien parece que estaba dedicada la iglesia.



Pero a las polémicas iconográficas ya estoy más o menos acostumbrado. Lo que me sorprendió fue que hice, esta vez, el viaje con un estudiante de biología y me di cuenta cómo cada uno ve lo que sabe o lo que quiere ver. Mientras yo le enseñaba los capiteles él lo que veía (o lo que vio) son las egagrópilas, esas regurgitaciones de las rapaces que, al parecer se encuentran junto a todas las iglesias románicas pero que yo no había visto nunca.



Otro día escribiré sobre las egagrópilas, hoy me conformo con reflexionar sobre nuestra mirada y con recomendar una web que trata del tema de San Pedro (San Nicolás) de Cervatos: http://www.deiweb.com/UNMITOENPIEDRA/0-00%20Presentación.htm .



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